—Después de muchos años he vuelvo a escuchar la voz de Chavela Vargas. Su voz se ha hecho más bella con los años, una nostalgia que no se puede medir con palabras.
Cuando joven fue muy "criticada por ser lesbiana", de cantar las rancheras que eran para hombres, pero lo hizo con tal arte que nada de eso al final importó. Se impuso por su talento, su carisma. Hasta me da vergüenza repetir ese estribillo contra lo lésbico, esa critica inútil repetida por tantos imbéciles, en los que me incluyo brevemente para hacer reflexionar a los que hablan sin saber lo que es el amor y la soledad. Ella es grande, un jardín sin fronteras, un ocaso eterno de colores y viento lejano. Hoy día su voz nuevamente me hizo llorar.
Soledad, fue una noche sin estrellas
cuando al irte me dejaste
tanta pena y tanto mal
Soledad, desde el día en que te fuiste
en el pueblo solo existe
un silencio conventual
Soledad, los arroyos están secos
en las calles hay mil ecos
que te gritan sin cesar
Soledad, vuelve ya
a quitar con tus canciones
para siempre los crespones
que ensombrecen mi solar
Soledad, vuelve ya
vuelve ya, mi soledad
—Es un poema simple, una canción breve en tonos menores, eso, en la voz de Chavela Vargas, es magia de inmortales.