PLAN DE GOBIERNO DE JAIME BAYLY:
No sé si estaré vivo en las elecciones presidenciales peruanas de 2011.Si estoy vivo (uno nunca debe olvidar que mañana puede estar muerto), me gustaría ser candidato a la Presidencia.
Sé que es altamente improbable que consiga ganar, pero eso no me desalienta; muy por el contrario, me llena de entusiasmo.
Sé que las ideas libertarias que defiendo son impopulares entre mis compatriotas, pero eso no me intimida ni menoscaba mi determinación de dar la batalla por las causas que creo justas.
Sé que estoy en minoría, pero eso me enorgullece y me convence de dar la pelea limpia por las ideas, no necesariamente por el poder.
Como decía Borges, sólo los caballeros defienden las causas perdidas. Yo no soy un caballero, pero siempre me ha gustado defender las causas perdidas, y por eso quiero ser candidato, porque sé que seguramente perdería, pero esa derrota sería una victoria ante mí mismo y ante los que me acompañen en la cruzada.
Yo sé que defiendo causas perdidas y causas impopulares, pero no por eso voy a cambiarme de bando como un tránsfuga o un oportunista más y defender mercenariamente unas causas populares en las que no creo de veras.
Si soy candidato, si la salud y el destino se conjuran para que ocurra tan improbable evento, defenderé con pasión y espíritu risueño las ideas en las que creo, aun si esas ideas me condenan a perder, puesto que esa derrota no sería tal cosa para mí: sería una contribución al debate político y una defensa de los derechos de las minorías.
[1] Yo sé que la mayoría de los peruanos son católicos, pero yo soy agnóstico y creo que la Iglesia Católica ha hecho un daño incalculable a la causa de la libertad. Creo que es injusto que el Estado peruano otorgue subvenciones económicas y exoneraciones tributarias a esa religión, en abierta discriminación a otras confesiones religiosas. Yo quiero que el Estado peruano sea laico y no confesional, quiero que el dinero de todos los contribuyentes (católicos o de otras religiones o de ninguna) no se use para privilegiar a una confesión religiosa en desmedro de las demás. Creo en la libertad de cultos y en que todas las iglesias deben autofinanciarse y en que el Estado no debe darle dinero a ninguna religión.
[2] Yo sé que la mayoría de los peruanos creen que el aborto debe ser penalizado como un crimen equivalente a un asesinato, pero yo creo que toda mujer adulta debería ser libre de decidir, ante su conciencia, ante sus valores y convicciones, si desea o no ser madre, y que nadie tiene derecho de obligarla a ser madre si ella no lo desea o lo siente conveniente; que nadie tiene derecho a entrometerse en el ámbito sagrado de su cuerpo y su libertad individual. Por cierto, creo que siempre es más admirable dar vida que interrumpirla, pero esa es una decisión que compete a cada mujer embarazada y no una decisión que debemos imponer arbitrariamente sobre ella, secuestrando su capacidad de decidir sobre su cuerpo y su destino personal.
[3] Yo sé que la mayoría de los peruanos creen que algún país vecino nos quiere invadir, pero yo creo que nadie quiere hacernos la guerra ni invadirnos. Yo sé que la mayoría de los peruanos creen que necesitamos fuerzas militares para protegernos de esa eventual invasión o guerra exterior, pero yo creo que nuestras fuerzas militares son incompetentes e inútiles y que, si tuvieran que protegernos de esa supuesta guerra (que yo creo que no ocurrirá), nos protegerían tan pobremente que casi daría igual si no existieran. Yo creo que el cuantioso dinero que gastamos en entrenar a miles de soldados en el oficio innoble de matar en una guerra ficticia y del todo improbable es dinero muy mal gastado. Yo creo que el cuantioso dinero que gastamos en comprar armas de guerra para una guerra que no ocurrirá (y que, de ocurrir, perderíamos de todos modos) es dinero inmoralmente malgastado. Yo creo que el dinero que el Perú gasta en militares y armas de guerra debería destinarse por completo a educar a los niños más pobres del país. Yo creo que el Perú, como Costa Rica, puede y debe vivir sin fuerzas militares: basta con una Policía moderna, bien equipada y dotada de vehículos más potentes y veloces que los que usan los malhechores para escapar: esa sí es una guerra real, la guerra contra los delincuentes, una guerra que necesitamos combatir con urgencia y para la cual es preciso dotar a la Policía de más hombres, más recursos, mejores armas y mejores vehículos.
[4] Yo sé que la mayoría de los peruanos repudian la sola idea de que dos mujeres o dos hombres puedan casarse civilmente como pueden casarse un hombre y una mujer, pero yo creo firme y apasionadamente que la discriminación contra las minorías sexuales es una injusticia y que esa injusticia debe cesar y sólo cesará cuando todos los ciudadanos del Perú tengan los mismos derechos, independientemente de su identidad o preferencia sexual. Yo creo que mi país será más justo el día en que dos lesbianas puedan casarse, en que dos homosexuales puedan casarse, del mismo modo exacto, con los mismos derechos y obligaciones en que dos heterosexuales pueden casarse ahora ante la ley.
[5] Yo sé que la mayoría de los peruanos ven con horror que los ciudadanos puedan elegir libremente el modo en que desean intoxicarse aun a riesgo de provocar su muerte, pero yo creo en la libertad y creo, por consiguiente, que cada adulto debe ser responsable de las sustancias que decide consumir, aun a sabiendas de que son nocivas para su salud. Si la ley permite que un adulto se intoxique con alcohol, con tabaco, con latas de bebidas estimulantes que contienen altas dosis de cafeína, con tales o cuales fármacos, creo que sería razonable dejar que cada ciudadano decida ante sí mismo, ante su conciencia, ante sus valores y convicciones, si desea o no intoxicarse fumando marihuana, aspirando cocaína o tragando pastillas de éxtasis, por ejemplo. Yo creo que el consumo de drogas, de todas las drogas, debería ser libre y legal si de adultos se trata, y que las drogas deberían venderse en las farmacias del mismo modo que se venden licores en las licorerías, cigarrillos en las bodegas o latas de cafeína líquida en las gasolineras. No creo que si se vendiera marihuana, cocaína y éxtasis en las farmacias (a personas adultas, desde luego) aumentaría necesariamente el consumo de dichas sustancias tóxicas (un consumo que, por experiencia propia, no recomiendo a nadie). Y aun si fuera el caso que aumentara, creo que cada persona adulta debería ser libre de hacer con su cuerpo lo que quiera, sea para bien o para mal, siempre que no le haga daño a nadie más que a sí mismo.
[6] Yo sé que la mayoría de los peruanos (si hemos de creer en las encuestas) quisieran que el señor Fujimori muera en la cárcel, pero yo creo que sería justo convocar a una consulta popular para que el pueblo decida si desea o no concederle un indulto por razones humanitarias, teniendo en cuenta las cosas buenas que dicho señor hizo por el país y los años que ya ha pasado en la cárcel y los achaques de salud de los que padece.
[8] Pero, si hay una sola idea que me provoca indignación moral y enciende el fuego de mis sueños políticos, es la espantosa injusticia de la que he sido testigo durante casi 40 años en el Perú: que los niños de familias ricas se educan bien y los niños de las familias pobres se educan pésimamente o no se educan del todo. Esto tiene que cambiar, y yo haré lo posible para que cambie. Si algún día soy presidente, no desmayaré hasta que ese sueño se cumpla: que todos los niños del Perú puedan educarse igual de bien, que los niños pobres puedan estudiar en colegios tan buenos como las mejores escuelas privadas, que los maestros de las escuelas públicas sean tan buenos o mejores que los de los colegios privados (e igual de bien pagados) y que los niños pobres del Perú terminen la secundaria con la misma preparación académica que los jóvenes egresados de los colegios más caros. El día en que el niño más pobre pueda ir a un colegio gratuito igual de bueno que el colegio al que van mis hijas (y aprenda a hablar inglés, porque el inglés debe ser curso obligatorio en las escuelas públicas, no así la religión, que debe ser curso voluntario), el día en que el niño más pobre del Perú pueda tener igualdad de oportunidades académicas con los niños más ricos, ese día sentiré que algo bueno y noble he hecho por mi país.
Estas son las causas perdidas que yo defiendo y por las que estoy dispuesto a batallar limpiamente y a dar la vida si fuera el caso. Que nadie rebaje a burla o sainete el tamaño de mi sueño y la nobleza de mi emprendimiento, que no es el de ser presidente sino el de pelear por esas causas perdidas por las que alguien, siento yo, tiene que salir a pelear.
Mi sueño no es ser presidente. Mi sueño es que los peruanos seamos más libres y que los niños, ricos y pobres, puedan educarse igual de bien y vivir en un país mejor. Cuenten conmigo para trabajar por ese sueño.
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CONSECUENCIAS:
[1] Si Bayly logra su meta se provocará un debilitamiento de la Iglesia Católica en el Perú, y distanciamiento con Roma. Lo bueno de esto es que el humanismo se hará más fuerte, la ciencia tendrá camino libre para desbaratar los dogmas religiosos, y con eso la sociedad se verá beneficiada.
Las minorías religiosas, al igual que los agnósticos y ateos, gozarán de un trato igualitario, las formas de discriminación desaparecerán por completo, es seguro que se legislará para velar por los derechos de los libre pensadores y de las creencias religiosas minoritarias, tanto en los centros educativos como en los laborales, la libertad se hará respetar como si se tratara del mandamiento más importante; sin embargo: la transición traerá muchos sinsabores.
[2] Si el aborto es legalizado las mujeres podrán planificar su futuro con más libertad, y las familias pobres estarán en la facultas de medir sus fuerzas económicas. La calidad de vida mejorará notablemente. Los abortos clandestinos desaparecerán. Las consecuencia de las violaciones —el embarazo no deseado y el trauma psicológico, —podrán ser manejadas por la mujer, sin que esta ponga en riesgo su vida..
[3] El desarme necesitará forzosamente de hacer un pacto político-militar con EEUU, similar al que tiene EEUU con Japón, Costa Rica o Colombia, el no hacerlo es exponer al Perú a una invasión del poderoso país del sur: Chile. Si se hace tal pacto, es ya sabido de que EEUU no retirará ese enclave militar para velar por sus intereses en América Latina, se le tendrá que pagar un monto para que el ejercito americano realice sus operaciones bélicas. Cualquier intento de nacionalizar las empresas que antes fueron peruanas será imposible, de la misma forma cualquier intento de incrementar el canon minero, todo eso quedará en el pasado para siempre. Lo bueno es que los mapochos tendrán que acatar la decisión de la Haya "por la razón", sin embargo eso no traerá una irrupción de nuestras relaciones económicas con Chile, todo lo contrario, Perú-Chile se convertirá en el eje y enclave de Estados Unidos e Inglaterra en América del Sur, tal vez, en un futuro, los ahora enemigos participen en la invasión futura a Venezuela, así EEUU tendrá una nueva fuente de petroleo para su crecimiento y el de sus aliados.
[5] El consumo de sustancias adictivas se incrementará si no se hace una campaña paralela para advertir las consecuencia de consumir los varios tipos de drogas que se han inventado. Las crisis familiares se verán con más frecuencia, al igual que los suicidios y asesinatos por la distorsión del comportamiento derivado del consumo de drogas. El beneficio es que en algo ayudará para eliminar a las personas no deseadas, la escoria que haga problemas merecerá la muerte o la cárcel, así la selección natural recuperará sus pasos perdidos gracias al suicidio lento, pero voluntario.
[6] Con la liberación de Fujimori el Poder Judicial perderá relevancia y autonomía. Los robos y crímenes de lesa humanidad será borrados de los archivos, y el NWO tendrá la confianza de operar con total libertad en el Perú. Las ONGs que velan por los derechos humanos no tendrán herramientas legales para hacer valer los derechos de los marginados por el sistema, su presencia en el Perú dejará de tener razón de ser.
[7] El poder ejecutivo será omnipotente, dictatorial y vertical. Los congresistas no podrán dedicarse a tiempo lleno a su labor, ya que con el sueldo de un maestro es imposible llevar adelante al hogar y atender al mismo tiempo los asuntos del estado. En mi modesta opinión un sueldo de médico al servicio del estado es mejor, es igual de austero, pero no tan miserable como el sueldo de un maestro. Si se va a realizar ese deseo, de todas formas, es imperativo que se suba el sueldo a los maestros.
Como el Congreso se opondrá a esa norma radical, Bayly tendrá que disolverlo, y en ese lapso de libertad establecer sus parámetros dictatoriales para anexar al Perú al Nuevo Orden Mundial. Una vez muerto el nacionalismo la bonanza empezará a sentirse, y la represión en contra de las clases sociales menos favorecidas también.
[8] El nivel científico y cultural del Perú llegará a límites nunca antes soñados. Empezaremos a exportar productos de mayor calidad, y las fabricas de artículos de alta tecnología empezarán a salir del Perú. La tecnología nuclear se deberá desarrollar para cumplir con los requerimientos energéticos del nuevo mundo. El nivel en las artes y humanidades llegará a un nivel muy alto. Se crearán nuevas fuentes y formas de trabajo antes nunca soñadas: ingeniería genética, ciencias agrarias, robótica, automatización, y las labores artesanales en la industria desaparecerán, con esto se engrosará el número de desempleados, pero los productos peruanos tendrán mayor calidad y mejor precio.
Tal vez se tenga que aplicar la política de China para el control de la natalidad, si la población peruana se sigue expandiendo como hasta ahora, es muy probable una revolución y crisis interna sin precedentes en toda nuestra historia, y eso en un futuro cercano.
Para evitar masacres en masa es imprescindible frenar la expansión de la población, sobre todo en los sectores pobres, que son la gran mayoría; eso es mejor que analizar otras formas eugenésicas, como la legalización de las drogas, la distribución de vacunas con metales pesados, y la represión brutal en contra de la población con bajos recursos económicos.
Décimo día de ayuno

¿Estas apoyando a Bayly o lo estás desenmascarando?
ResponderSuprimirMe he quedado frío ante tu análisis. Es como estar entre la espada y la pared. Si lo apoyas el Perú crece, pero a la par se deshumaniza.
Excelente ensayo, muy bueno.
Deja que pensar.
ResponderSuprimirLa revolución de Bayly solo es el la cama, le falta humanidad.
Y que importa, tal vez sea el mal necesario. Yo creo que no hay otra salida. Tiene que haber una selección para que este Perú progrese.
ResponderSuprimirQue vengan los gringos, así también frenamos el problema que hay con Chile.
ResponderSuprimirY si tiene gente que morir, que muera, esa compasión por los débiles es una falsa moral.
No tengo nada en contra de Bayly, y esto que escribo es para analizar fríamente las consecuencias de su plan de gobierno.
ResponderSuprimirComo ya he dicho en otras entradas hubiera preferido a PPK como Presidente del Perú, pero el peruano es racista, muy racista, y es imposible que un caucásico llegue al poder, yo guardaba la esperanza de que tal racismo no existiera, pero no, la raza cobriza detesta al blanco, y peor si lleva un apellido polaco.
Bayly ganará porque nadie tiene su habilidad y olfato para la política , es astuto y sabe como ganarse el corazón de los que lo odian. Tongo, Kina, Silvia... y aparecerán nuevos personajes de gran carisma, cada paso será medido, calculado con esa picardía y velocidad alegre de Bayly.
De todas formas la derecha canta con fuerza, la izquierda se retrae porque sabe que las mordidas de la prensa son abundantes, y de ir donde Althaus o Rosa María Palacios es perder votos, no ganarlos.
El único hombre de izquierda que puede despedazarlo es Cesar Hildebrandt, pero al parecer a el no le importa ser presidente.
Solo si postulara Hildebrandt, Bayly ya no podría ganar, y como Don Cesar desprecia ese tipo de cargos Bayly ganará.