Yo soy Peter Pan. (Respuesta solidaria a favor de los marginados por los críticos del arte)

Yo soy Peter Pan.

Estimado Juan Infante:

Eres muy ignorante en el tema del arte, y por lo tanto no tienes la autoridad necesaria para hablar del tema.

Vender arte no es como vender zapatos, vestidos, o comida, ni tampoco ofrecer servicios a la manera de los médicos y abogados. Más claro: el arte es un elemento "suntuario", no necesario. Y si es original, es decir, pieza única, el tiempo invertido puede llegar a tomar hasta un año en su ejecución, y es probable que nadie valore ese largo esfuerzo en su real dimensión económica.

Ahora hablas de "engancharse" en la actividad económica de tu entorno, ser exitoso, competitivo, pero, y ahí está el asunto: ¿Qué pasa con los que hacen un arte fuera de su época? Ahí no estás "enganchado", como una res para hacerla tajadas y servirla. (Me viene a la memoria la res de Rembrandt).

La historia del arte está llena de héroes, por decirlo así, de la pintura, gente que apostó por algo novedoso, yendo a contracorriente, ahí tienes a Käthe Kollwitz con su arte social, que hablaba de la vida de la gente sencilla, de los trabajadores, y esa grandiosa artista, comunista, fue declarada como parte del arte degenerado, no deseado del Tercer Reich. Y en Estados Unidos, al arte social, no le fue muy bien gracias a McCarthy, y su casería de brujas (1). Tanto así que ese arte que se inspiraba en el pueblo fue sistemáticamente bombardeado por la crítica que se encargaba de dirigir el mercado del arte, para la élite.

¿También sabes de la casa Sotheby's, y del cómo emplean la venta de arte para que las mega corporaciones evadan impuestos? Se ha especulado tanto con el arte moderno que las reglas, para distinguir lo grandioso de lo mediocre, ya no existen. Hace poco tiempo se subastó un cuadro de Goya, y no pudo ser vendido. Pero se han vendido cuadros de azul parejo (por no decir monótono), calaveras diamantadas, mariposas impresas, animales en cloroformo, a precios exorbitantes, injustificados. Y ante el mundo se les presenta como a los paradigmas, o iconos, que hay que seguir.



También te hablaría de Vincent Van Gogh, el mantenido, el Peter Pan tan amado por su hermano Teo, y que lo apoyó desde siempre, comprándole materiales para que siguiera con sus poemas de color, de esas nubes con vida propia, o esos caminos sinuosos que conducían a los secretos parajes de su alma atormentada, de verdes, cadmios, rojos de garanza, y azules, que hablaban de su tristeza, pero a la vez de un gran amor y admiración ante la vida, mas no creo que seas tan ignorante como para tener refrescarte la memoria.

Si uno hace arte por la necesidad de hacer dinero, entonces es una puta que tratará de venderse al mejor postor. Y es mejor que sea honesto y busque actividades que generen más ingresos. Un artista tiene que estar preparado para ser un Víctor Humareda, un Van Gogh, o tener la entereza de Rembrandt, para soportar el ser declarado como hombre insolvente, de ver sus bienes rematados, y aún así, en la vejez, proseguir con el sueño de hacer ese arte aventurero, de brumas y texturas que hablaran en un lenguaje nuevo para el alma.

Un artista no es una rata, ya que no es político que piensa en expandir sus intereses en naciones ajenas, ni trabaja en la bolsa de valores especulando sobre ganancias que aún no existen. Un artista es un ser social, vive de sueños, y sus sueños se alimentan en la medida que sea capaz de amar más a su pueblo, aunque ese esfuerzo lo lleve al auto-sacrificio, o en el mejor de los casos a la vida con mesura, a la manera del antiguo cristiano (Antes de Constantino).

Tampoco creo que un artista no esté en su derecho de ser millonario, que entre a concursos vomitando sobre lienzos el último grito de la moda. Que escuche servilmente las ordenes de un sistema que ha perdido sensibilidad ante la vida de la gente, que necesita vender más, pero a la vez necesita pagar cada vez menos, como diría Eduardo Galeano.

Si uno deja morir su niño, pues ya es imposible que haga buen arte. Siempre es necesario algo de inocencia al momento de contemplar la vida. Ahora entiendo por qué la revista Time y CNN lo destacaron como líder. A usted le gusta escupir desde arriba, y secretamente desea que le laman el culo. ¡Pues yo no! ¡Soy Peter Pan y no me vendo! Lo que hago yo es compartir, y las familias que han "comprado" mis cuadros hicieron exactamente lo mismo. Ya que el arte, al menos para mi, no es un negocio, es una forma de vida que linda con la locura, el amor, la soledad, y el placer de soñar, día a día, con un mundo más justo para todos. 

Salvador Núñez.

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(1) Nota: Cuando hablo de artistas siempre lo hago en sentido atemporal, porque el artista no muere, ahí está su obra para hablar por él.

Käthe Kollwitz, como los demás pintores del realismo social, no tienen la misma aceptación que los artistas no sociólogos, desde un punto de vista económico (Si se compara un Jackson Pollock con uno de Käthe Kollwitz la diferencia de precios es abismal). Y a eso me refiero cuando digo que la crítica del arte actualmente está manipulada por los poderes reales del sistema global.

La persecución de McCarty fue en 1950, y Käthe Kollwitz murió en 1945. Y cuando me refiero que en EEUU no le fue bien, como a los otros comunistas, es que su arte "no trascendió al nivel que merecía", si lo comparamos con los representantes del Bauhaus, o con Dalí, abiertamente monárquico, imperial, avida dollars (aunque confieso estimarlo, a pesar que fue un franquista, amante del totalitarismo hitleriano, y de la brutalidad stalinista).

Una situación similar se dio con los representantes del "muralismo" mexicano, y los "costumbristas", llamados indigenistas latinoamericanos (hay que reflexionar del carácter despectivo), tildados como anecdóticos, figurativistas, y hasta subversivos.

Actualmente, a nivel planetario, existe una guerra de conceptos a nivel estético, en muchos casos dentro de una bruma densa, de terminología extraña, pero tal enfrentamiento ha generado una innecesaria competencia, muchas veces desleal, entre artistas.

Mientras el mundo sea dividido entre" triunfadores y perdedores" siempre habrán motivos para psicópatas armados con metralleta masacrado a personas inocentes en supermercados, cines, y demás lugares públicos. Es, muchas veces, una razón de venganza, el saberse fracasado, no reconocido.

Es momento de pensar: El arte por el arte, o el arte para la humanidad.

Diego Ribera.