Erótico



Siempre es misteriosa la vinculación entre lo sensual y el arte, tal vez por eso unas religiones consideran al arte como una fuente de corrupción y degeneración del hombre, uno de los casos más sonados fue el buda de Bamiyan que se encuentra en territorio talibán:



Incluso fue ametrallado, su cara borrada, en fin, todo lo que se puede hacer con una escultura que no puede defenderse, que pena que esos gigantes de piedra no puedan caminar.

Eso también a pasado con varias piezas del renacimiento italiano, o del arte griego, en el que de mala manera se han mutilado los miembros viriles de las esculturas, o tapadas esas partes, hablando de pinturas, con empastes forzados.

El arte no escapa de la "moral", y esa moral muchas veces dicta la supresión de los instintos naturales, incluso de la vida misma si es que esta va en contra de los dogmas.

para mi el arte es una forma de liberarse internamente, de ver la vida con profundo respeto, de salir del yugo de la vergüenza, de la mutilación de las emociones, tal vez por eso tengo un especial aprecio por el arte de la india, de ese concepto totalmente ajeno a la "maldad", a eso que le llamamos pecado, pero que solo nos muestra lo que somos, lo que deseamos, el impulso natural que nos lleva a recrear la vida.

Mirando detrás de la piel



Trata de ver por debajo de la piel cuando te toque dibujar un desnudo, pero no solo recrees la anatomía de forma burda, cuando la cubras de piel debes considerar que esa superficie tiene grasas y aponeurosis que en mucho amenguan las separaciones musculares, por lo tanto trata de ser reflexivo al desarrollar el claro oscuro.

Este ejercicio realízalo a menudo, ten a tu modelo o a ti mismo frente el espejo e intenta ver como la anatomía se insinúa detrás de la epidermis.

También es bueno que te toques tu propio cuerpo para que seas consciente con el tacto de la forma humana, también puedes dar masajes al cuerpo de tu esposa o de tu enamorada, también de tu hijo, de tu padre, conviértete en el masajista oficial de tu familia.

El abogado del diablo

El descendimiento de la cruz, por Rembrandt Van Rijh

¿Y si todo esto fuera una mentira?
¿Si la vida es un juego de espejismos e intereses?
¿Si solo existe la materia y la energía, y el espíritu es solo un juego químico de ambas?

Estas cuestiones están contenidas en el hecho de "ser humano", por lo tanto las respuestas como las preguntas son ilimitadas e inciertas.

Voy a especular: Imaginen si de pronto alguien totalmente convencido y con pruebas les dice que Dios no existe, que la vida después de la muerte es tan solo un consuelo a lo efímero de la conciencia, que las religiones solo son formas primitivas de estado y que todas ellas basan sus dogmas en el sistema de crear temores y dependencias emocionales.

Anteayer le pregunté muchas cosas a Lucifer y me dio por única respuesta que ni siquiera él existía, que dejara de hablar con mi mundo interno, y lo hice, ¡oh maravilla!, me di cuenta que no existía y que mi creencia en "el ser del mal" era un virus generado por las leyendas, lecturas y temores que me inculqué desde niño, después hice lo mismo con Dios, y tristemente sucedió lo mismo: El padre eterno era un parte de mi mundo sensible, un ser creado para consolar mis tristezas y que le daba sentido a las bienaventuranzas con un premio fantasmagórico ante la horrenda espera.

No podía creerlo, así que ayune por un día y me dedique solo a pensar, deje de lado mi oficio de pintor y escultor, mis labores de esposo y padre, y la pase como zombie en un umbral de profundo dolor, aquel ser que me dio consuelo en los momentos más difíciles de mi vida era una invención de mi mente, todo el día trate de hablar con él, lo llame por todos sus nombres, desde los profanos hasta Jehová, y nada, le hable con fe, recordé la vida de su hijo en la Tierra, el amado Jesús, el deseado por todas las gentes, y nada, empecé a desesperar, llegada la noche no pude conciliar el sueño: ¿será que mi destino es morir alma y todo, como un ser viviente más dentro de la vasta creación?

Ese Dios que me dio un abrazo el día que murió mi padre, el día que me salpicaron los sesos de un amigo que se suicido en mi delante, el día que me di cuenta de la voraz libertad de hombre, pronto dejo de tener sentido, a las tres de la mañana llore en silencio por todo lo que había muerto en mi, pero, llegada la mañana, dejé de invocarlo y solo le pedí al universo que me diera fuerzas para empezar el día y me di cuenta que estaba vivo, pero no como otras veces, eso de volver a nacer es bastante ajeno a lo que sentía: Aceptaba el hecho de que iba a morir, de que mi alma no existía como algo indestructible para el cielo o para el infierno, pero, mi ser tenía un sentido, y eso era el simple hecho de "ser" y no simplemente "estar", como una piedra, en ese momento encontré el milagro que estaba esperando para volver a creer, pero con más humildad, entonces le dije a mi conciencia:

"Yo no soy como Dios, no fui hecho a su imagen y semejanza, quien crea en mi morirá para siempre, invitaré a todos los que habitan en mis recuerdos al entierro de mi alma, dichosos serán los que a pesar de ser llamados a esta cena no perdieran el amor al prójimo, y reyes serán aquellos que entreguen la vida por un amigo sin esperar la gloria eterna, porque no hay amor más grande que aquel que mide con la vara de la bondad y es azotado con la vara del martirio"

-Maldito seas entre todos los seres de la tierra -gritaron todas las voces que fueron a mi última cena.

Óleo (la capas)



Niños de los andes -por Salvador Núñez

Lo más importante de la pintura al óleo es el orden, eso al menos en el arte clásico o académico.
La primera capa es magra, la trementína como diluyente, pero poco, sin quitarle cuerpo al color, si lo haces muy aguado este perderá flexibilidad y le dará mal agarre a la superficie superior que tendrá por vehículo o medium al aceinte de linaza, y por último al liquin (medium para colores alquídicos que hace poco tiempo se le ha tomado como un mediun ideal para el óleo).

El liquin en la capa final tiene la ventaja de su gran adherencia y flexibilidad, incluso es mejor que el aceite de linaza, porque este no tiene dicha flexibilidad y además amarillea cuando es empleado para hacer veladuras. Sin embargo, la linaza es ideal para la capas intermedias, "el liquin es traidor" por tener manganeso, que es un poderoso secante, y si no tienes práctica, este te puede traicionar entre sesiones.

Entre capa y capa (de un día a otro) este médium seca a la perfección, el problema es que si quieres hacer efectos de agarre, es decir, crear una capa nueva sobre otra que todavía está ligeramente fresca, no podrás hacer esa tarea, tendrás que conformarte con empezar sobre seco y trabajar las junturas un tanto más duro, la otra es repintar todo el cuadro, cosa que también tiene su ventaja.

las veladuras en el cuadro son matices aplicados uno tras otro, son capas delgadas. Lo antiguos maestro en ocasiones utilizaban hasta siete veladuras, la desventaja es el tiempo, si trabajas de esa forma puedes demorarte hasta un año en acabar un buen cuadro.

Esta modesta pintura, "Los niños de los andes", me tomo cuatro días (tres capas), y un día de estudio de la composición.

Giorgio Vasari

Perseo y Andrómeda, por Giorgio Vasari

Este hombre del renacimiento fuera de ser arquitecto y pintor, era un excelente escritor, gracias a él la vida y el juicio del arte de aquella época ha llegado en buen resumen hasta nuestro días.

Vasari, trato con algo de crueldad a sus antecesores, es decir, a los precursores del renacimiento alto y del manierismo, así que saldré en defensa de ellos: En primer lugar el artista no puede ser ingrato con sus orígenes, Sandro Boticelli hizo por el arte lo que nunca pudo Vasari, y eso fue captar el espíritu de las formas, no solo la apariencia externa, esa extraña virtud también es visible en Fray Angélico, religioso que más allá del hecho de pintar figuras, pintaba la esencia de las almas; tuvieron que pasar siglos hasta que la historia nos trajera a un genio de talla similar, me refiero a Odilon Redon.

Ahora, si juzgamos el arte por el simple hecho de acercarse a la realidad, bueno pues, el único que se salva de ese juicio es Leonardo, ni siquiera Rafael el divino hizo algo del nivel de "La Virgen de las Rocas" o de "La Mona Lisa", es cierto que pinto poco, pero eso se debe justamente a su reflexión sobre el claro oscuro y al sentido de la proporción y la perspectiva que en este maestro llego al nivel de ciencia, no por eso se puede echar por el tacho o por tamiz fino el trabajo de varios artistas del renacimiento.

Bueno, pasado este preámbulo, un tanto ácido, les dejo por testimonio de ese talento sobresaliente de escritor un fragmento de su libro "Vidas de los más Eminentes Pintores, Escultores y Arquitectos", Vasari nos dice:

Los siglos XV y XVI

...Los maestros cuyas vidas han sido escritas en la segunda parte hicieron innovaciones importantes en las artes de arquitectura, pintura y escultura, superando a los de la primera parte en regla, orden, proporción, dibujo y estilo...
Pero aunque los artistas del segundo periodo hicieron grandes aportaciones a las artes en todos estos puntos, no llegaron a alcanzar las etapas finales de la perfección, pues carecían de esta libertad que, al mismo tiempo que está fuera de las reglas, es guiada por ellas, y que no es incompatible con el orden y la corrección. Esto requería una invención prolífica y belleza en los menores detalles. En la proporción les faltaba un recto juicio, el cual, sin necesidad de medir las figuras, las reviste de una gracia sin medida en las dimensiones elegidas. No alcanzaron la cumbre del diseño porque, aunque hicieron los brazos redondos y las piernas derechas, no eran hábiles en representar los músculos y estaban faltos de esta graciosa y dulce facilidad que en parte se ve y en parte se siente, como ocurre en las carnes y las cosas vivas, sino que eran toscos y desmedrados, de visión difícil y de un estilo duro...
Este acabado y esta seguridad de que carecían no les era fácil de alcanzar por medio del estudio, el cual tiende a hacer el estilo seco cuando se convierte en un fin en si mismo. Los otros pudieron alcanzarlos cuando hubieron visto desenterradas algunas de las más bellas obras mencionadas por Plinio: el Laocoonte, el Hércules, el gran torso de Belvedere, la Venus, la Cleopatra, el Apolo y otras sin número, en sus suavidades y en sus asperezas están copiadas de los mejores modelos vivientes, con acciones que no las retuercen, antes les dan movimiento y les hacen desplegar la más exquisita gracia. Esto suprimió una cierta sequedad y tosquedad causadas por un excesivo estudio, observable en Piero della Francesca, Lazzaro Vasari, Alesso Baldovinetti, Andrea del Castagno, Pesello, Ercole Ferrarese, Giovanni Bellini, Cosimo Rosselli, el abad de San Clemente, Domenico del Ghirlandaio, Sandro Boticelli, Andrea Mantegna, Filippo y Luca Signorelli.
Todos éstos se esforzaron en obtener lo imposible con sus fatigas, especialmente en escorzos y objetos poco gratos...