El autodidacta — por Teodoro Núñez Ureta

Mercado aldeano

— "Creo que no hay nadie en el mundo que no sea un autodidacta, a pesar que vaya a las mejores escuelas tecnificadas,  porque uno tiene que gobernarse, uno tiene que mandarse a si mismo, tiene que controlar su capacidad, ver cual es el límite de su sensibilidad, si no no sirve, y eso es ser autodidacta, es el hombre que mide su propia fuerza, y es lo más dificil que hay, muy dificil... Porque el arte en el fondo, en el alma del artista verdadero, es solamente el resultado de tenacidad, de lealtad, de pureza, de fuerza para mirar la vida, no es receta, ni es libro, es espíritu".
Teodoro Núñez Ureta, 1988.



La meditación en el arte

Tratar de hacer arte sin sentir es algo factible, es algo así como tener sexo sin sentir amor, o el hablar bien por el solo oficio de orador culto. No es necesario sentir para "hacer bien la cosas", pero, lo que si es imprescindible es interiorizar las percepciones, analizar las vivencias para expresarlas con excelencia y oficio. Por eso resulta muy útil el tener un cuaderno de apuntes a la mano, no solo para dibujar, también para recordar con palabras lo vivido (eso de: "recordar es volver a vivir" es más que un simple dicho cuando se habla de arte)
A continuación enunciaré a algunos artistas que solían escribir y dibujar sus ideas:
Leonardo Da Vinci, Rembrandt, Diego Velázquez, Francisco Goya, Honore Daumier, Van Gogh, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Zorolla, etcétera, etcétera. Todos ellos grandes maestros, pero dentro de ellosen mi favorito es Goya, no solo porque "bosquejaba" lo que miraba, también eran sus recuerdos delirantes, humorísticos y críticos, ideas plasmadas a la velocidad propia del genio, reinventando una realidad con intensidad y altura. Ese nivel creativo no se puede conseguir sin emoción, y justamente esa es la diferencia entre un buen dibujante y el verdadero artista: Un hábil dibujante "hace bien las cosas", un artista genera un dialogo pleno entre el hombre y la vida.


Sopla, por Francisco Goya y Lucientes.

Anamorfosis


La anamorfosis es el arte de mostrar las cosas deformes para los desgraciados, y en proporción armónica para los afortunados que vieron el asunto desde el punto correcto o con el espejo indicado.

Como se trata de la ilusión de un espacio tridimensional que va a ser observado desde un solo punto de vista, este puede ser recreado a través de las matemáticas en un plano curvado o plano.

Varios matemáticos y artistas consideran que el arte de la anamorfosis tiene posibilidades ilimitadas, más allá de la re-composición en un espejo cilíndrico o plano, o con sucesiones periódicas en un plano.

    

Así como el arte del retrato tiene la Monalisa, o el mármol al David de Miguel Ángel, la anamorfosis tiene a "los embajadores" de Holbein. Es una obra cargada de virtuosismo, ya que no solo es la recreación magistral de un truco de la perspectiva. También es una bella metáfora de lo efímero que es el conocimiento, los placeres y sentidos, como la vida misma. El concepto de la "vanidad", de la vida ilusoria y engañosa, es algo muy renacentista, que casi todos los artistas de esa época supieron evocar en sus obras, pero Hans Holbein lo hizo como nadie, con un dibujo limpio, un claro oscuro elegante que no le mengua al color, y un detalle que no riñe con la atmósfera del conjunto.


Es el sentimiento que danza con el oficio, es el conocimiento que se luce en el concepto, y es por eso que no se ve forzado el asunto, a pesar de que eso del cráneo es del todo evidente, llamativo al extremo de quitarle protagonismo a los personajes retratados. A mucha gente le desagrada el tamaño del cráneo, y más aún su disposición oblicua y central, pero eso justamente eso es lo que perturba y seduce al espectador... ¿qué es esa figura extraña que irrumpe la verticalidad de los retratados?... y con ello el observador es invitado a descifrar el sentido de la vida ante la muerte.

¿La familia o el arte?

La pregunta es gravitante, al menos para mí... Ahora estoy en un punto crítico de mi vida en el que el destino me ha dado un ultimátum: ¿El mundo de los sueños o los sueños de tu familia? ¿ El placer de crear o la desgracia de quedar atomizado por la rutina familiar? Eso suena egoísta y hasta miserable...
Si decidiera seguir al borde de la locura, es decir, dedicándome al arte con seriedad, el riesgo es perder el rumbo de mis deberes como esposo y padre. ¿Y si me "auto-condeno" al lado de mi familia, algo así como un encierro domiciliario en el que ellos podrían salir y yo no? No me podría dedicar a mi arte, pero si tendría la posibilidad de ser una empleada doméstica a tiempo completo... me gusta la idea, claro que si, pero dejaría mi destino, un muerto viviente en el "pudo haber sido".
Ahora quiero hacer arte, pero también estar con  mi hijo Rafael. La locura es que cuando estoy con mi esposa e hijos la mente se me disloca en dos mundos, es como una ave que quiere volar pero que solo tiene en sus cualidades el escarbar como un topo en el infierno = ¿No será que ya estoy loco?
Me siento oxidado como artista, me siento putrefacto como persona y no tengo gana de vivir.
Debo renunciar a todo, como lo hicieron los discípulos de Jesús, y eso es un "acto de locura sano". He realizado unas actividades vitales para mi familia, pero todavía me faltan unas tareas más para dejar el barco en perfecto estado... para morir es necesario dejar las cosas en orden.
No soy un ciudadano ideal, reconozco ser un antisocial y que mi mayor deseo es el ser tapiado con mis libros y materiales de arte para no ser visto por nadie. Que el claustro sea mi tumba y gloria, y que la condena sea en realidad el premio fulminante de un castigo merecido.    
    

  Advertencia: Estoy en un estado depresivo. No considerar mis cavilaciones en serio.

Cómo pintar un rostro al óleo — fundamentos


Para pintar un retrato al óleo hay que tener siempre presente la ley de graso sombre magro, si las primeras capas son grasientas las de arriba secarán mal, o chorrearán dando un aspecto vitrificado.

Tu dibujo tiene que ser acertado, exacto, porque los errores en las capas se translucen, es decir, si corriges tu dibujo con el mismo color corres el riesgo de se chapucero, viajero en la duda, y si en la nueva capa vuelvas a corregir pecaras de sucio. Si quieres enmendar un error grave primero debes tapar esa sección con un empaste de blanco con barniz dammar (sobre la superficie ya seca que se va a tratar), a eso se le llama parchado, y permite que no salga como un fantasma los colores fallados del fondo.


Se generoso con el color, y así tu pintura al óleo será generosa contigo. El color bien aplicado le da limpieza y luminosidad a tu trabajo. No desesperes por acabar todo de un porrazo, como por arte de magia; con esto quiero referirme a la técnica antigua, porque en la moderna uno puede tener la libertad de acabar un retrato en menos de una hora, en ese caso los colores deben ser aun más pastosos, tener una visión veloz de las consecuencias y nuevas preguntas sobre el lienzo, no tenerle miedo a ser explosivo, pero ese es otro tema y estilo que será tratado en otro momento.


En las carnaciones, de la piel blanca, los colores básicos son el blanco, el ocre amarillo y el rojo de cadmio; el rojo indio, la siena y la sombra tostada se agregan para las sombras. Si la piel es morena se tendrá que añadir más sombra tostada y rojo indio; y si es negra el color de la piel se deberá emplear negro de humo y sombra tostada, para las luces el ocre amarillo quebrado y las sienas ayudarán, de preferencia dale algo más de presencia a los brillos para darle más sentido al volumen del cuerpo oscuro.

Para la raza asiática procura emplear un tanto más de ocre amarillo y blanco, para la raza indo-americana el rojo-indio es muy útil; y en los arios reemplaza el ocre amarillo por el amarillo de cadmio en las carnes luminosas, de esa manera podrás recrear la palidez del caucásico con más luminosidad, el rojo debes moderarlo de acuerdo a la tonalidad de la piel.

Tienes que recordar que aún entre las razas definidas existen grandes variables de tonalidades, por ejemplo, en la raza negra hay pieles que tienden al rojizo, otras al azul (si es realmente negro) o al verde amarronado. En la raza aria hay gente que tiende al pálido mortecino, mientras que otros tienen un rosado encendido, el popular "colorado"... es por todo esto, y otras más que no explayo, que es importante el meditar sobre el tono básico del modelo, jugar con los colores, agregarle un poco más de rojo, tal vez un tanto de ocre, o una porción más generosa de blanco,,, es decir, probar los matices antes de aventurarse sobre la tela.