En el nombre de Dios

Y después de tantos años de guerras, mentiras, promesas incumplidas, de dioses paganos y divinos, de satanismos y flatulencias mentales de los que se turnaron el poder desde el Imperio Romano hasta el Imperio Oculto, ya no hay nada más que decir.
Al parecer el instinto del hombre es dominar, crear jerarquías bajo el principio del más fuerte y del más taimado para decir "si y no" al mismo tiempo.
He visto tanta sangre en nombre de la paz que he llegado a dudar si realmente esta al fin llegará, desde los hititas en contra de los egipcios, o de los griego contra los morenos de la India las reglas de la crueldad no han variado mucho, es más, han empeorado, ahora se puede pelear de noche con una máscara especial que te permite ver de verde lo que estaba reservado para los búhos o gatos y matar a tu rival acostado con su esposa e hijos, ya no son como las guerras de Napoleón donde los hombres bajo el ritmo de un tambor caminaban hacia la muerte o la victoria bajo el estruendo de cañonazos o disparos de fusil, mucho menos son esas guerras de arietes en contra de un portón de fortaleza desde la que te arrojaban aceite caliente o flechazos mientras subías las gradas para tomar por vencido a tu rival a golpe de dura espada, ya no es la guerra del más fuerte, es la guerra del que puede ser más cruel y tiene más dinero para comprar armas.

Yo esperaba una postura más noble por parte de la ONU, una postura de equidad y democracia, de intervención y fuerza, pero al parecer no tienen ninguna autoridad o pensamiento sabio para manejar este tipo de crisis, me refiero al conflicto de la franja de Gaza, y esa caricatura de actuación, por su omisión de acto y palabra de plastilina, le han dado un duro golpe al sueño del Gobierno Mundial, un gobierno humanista que velara por la libertad, igualdad y fraternidad de todos los pueblo de la Tierra, un gobierno que albergara en su seno la tolerancia y fomentara la hermandad entre todas las civilizaciones.

Tan solo soy un pintor, un soñador de un mundo más justo, y no puedo hacer otra cosa que pintar o modelar sueños, pero al ver tanto dolor en este mundo se me han secado todos los sueños optimistas, solo se me viene a la cabeza imágenes de muertos, agónicos o caníbales, de hombres devorando a niños, de madres privadas de un hogar, de tumbas adornadas con pinturas abstractas de sangre.

Por todo esto mi mente ha perdido el sueño de un Dios universal, de un poder capaz de hermanar a todos los pueblos, y digo con pena y verdad que esa "idea" de un poder superior solo es la causante principal de tantas guerras, fronteras y genocidios.

Los musulmanes creen que Alá es el único Dios y que Mahoma es la cumbre de los profetas, y por ello cualquiera que diga que sus palabras no fueron perfectas este deberá ser condenado a muerte según el Yihad, los judíos dicen que Yahveh es el verdadero nombre de Dios y que su mesías está por llegar, de igual forma creen en la tierra santa como un mandato divino que hay que cumplir, así sea sobre una montaña de niños muertos, los cristianos dicen que ese mesías ya llegó y se llama Cristo, quien fue traicionado por los rabinos o sabios de la ley y que por por eso los judíos está malditos y merecen sufrir por las eternidades, lo gracioso es que Abraham es el padre de Ismael e Isaac, y por ende de Jesús, esta última religión fue adoptada por el imperio romano, y en la conveniencia se escogieron que evangelios eran válidos y cuales no, le quitaron a Cristo a sus hermanos sanguíneos y prohibieron las tradiciones de su descendencia, muchos cristianos fueron asesinados en nombre de la unidad y crecimiento de la verdadera Iglesia de Dios, católica, apostólica y romana, y sobre esa montaña de cadáveres colocaron la cruz de Cristo, maestro por excelencia de la paz y la tolerancia, del amor y el perdón, y en su nombre se cometieron los crímenes más horrendos contra científicos, reformadores, judíos y musulmanes.

La Tierra y el imperio de la fe es un manicomio donde se le mutila a la mujer el órgano que le permite la felicidad al momento de iniciar el proceso de la vida, en el nombre de Alá, donde se les priva de la inocencia a los niños al darles armas para matar, donde las mujeres caminan sobre campos minados para que los hombres puedan luchar, es un sitio de incoherencias crueles donde la raza y el credo propio es un buen pretexto para matar, la moral es una metralleta y la fe una granada, el amor es la muerte, y el odio una forma de acercare a Dios.



Por todo esto me declaro ateo, no renunciando al amor por toda la humanidad, pero si renunciando a mis dogmas de vana esperanza, ya no espero un poder divino que nos hermane, por lo tanto, tampoco creo en el Diablo, lo he asesinado en mi reino de fábulas, en el reino de la poca inocencia que me quedaba, no negaré mi apoyo a los que quieran recibir lo poco que soy, pero mi puerta está cerrada a las palabras huecas de alguien que me diga que Dios me ama, tan solo soy una minúscula partícula de conciencia y dolor, que tarde o temprano se unirá al universo, sin recuerdos, sin vanidades, dueño de la nada, testigo de un instante.

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