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martes 2 de febrero de 2010

Como dibujar un rostro —La expresión según Leonardo Da Vinci y Marcel Marceau

Estudio para la Batalla de Angliari —por Leonardo Da Vinci.

Viene de : "Cómo dibujar el rostro de un bebé"
XIV.- La expresión (por Leonardo Da Vinci) 
473.— Las imágenes de los hombres tienen expresiones apropiadas a su acción, de suerte que, viéndolas, alcanzaras lo que ellos piensan y dicen. En cuanto esto estarán acertador aquellos que imiten los movimientos de los mudos que hablan con el movimiento de las manos, ojos y cejas, así como de toda su persona, en su empeño de expresar los conceptos de su alma. Y no te burles de mí porque te propongo un perceptor sin lengua que sepa enseñarte este arte que él no conoce, porque sólo te enseñará con hechos lo que otros harán con palabras. No hay que despreciar este consejo, puesto que los mudos son maestros en materia de movimiento; entienden desde lejos lo que cualquiera habla, cuando éste acompaña sus palabras con el movimiento de sus manos. [Apagar la radio; es donde dice PLAY OR STOP]

Un café en París —por Marcel Marceau

475.— Ejecuta la figura en forma tal que, con solo mostrarla, exprese lo que el personaje tiene en su alma; de otra manera tu arte no será loable.
475.— En pintura las figuras deben ser ejecutadas en forma tal que el que las contempla pueda conocer fácilmente, por sus actitudes, el concepto de su alma. Y si tienes que hacer hablar a un hombre honrado, que sus gestos sean los que acompañan las buenas palabras; y similarmente, si tienes que representar a un hombre bruto, hazlo con movimientos bruscos amenazando con su brazo al auditorio, y la cabeza con el pecho adelantándose a los pies, agitándose al par que las manos de orador: lo mismo que el mudo que, viendo dos que conversan, bien que esté privado del oído, sin otro recurso que los efectos y las actitudes de los interlocutores, comprende el objeto de su conversación.
En Florencia he visto un sordo especial, que no oía si le hablabas fuerte; y que oía si le hablabas lentamente, sin voz alguna, nada más que por el movimiento de los labios.
Se me podría decir: El que habla fuerte mueve los labios de la misma manera que el que habla suavemente, y, por consecuencia, si mueven los labios idénticamente, deben ser entendidos tanto uno como el otro. A esto yo dejo que la experiencia dé la respuesta: haz hablar a cualquiera, primero dulcemente, luego fuerte, y observa los labios.

Marcel Marceau —maestro del silencio.

Marcel Marceau —Le Dompteur (el domador de leones)

476. —Al pasear, al atardecer, aplícate a contemplar el rostro de los hombres y de las mujeres, cuando el tiempo está malo: ¡cuanta gracias y qué dulzura la que se ve en los rostros!
477. —El buen pintor tiene que realizar dos cosas principales, a saber: el hombre y el concepto de su espíritu. Lo primero es fácil, lo segundo difícil, porque debe representarlo con los gestos y el juego de sus miembros; y esto debe aprenderse de los mudos, que lo hacen mejor que cualquier otra clase de hombres.
478. —La figura cuyos movimientos no expresan las pasiones y lo que ella piensa, no tendrá miembros correspondientes a la significación de la figura, y al juzgarla, se sacará la conclusión de que el artista carece de valor.
El movimiento debe ser apropiado a la circunstancia moral de la figura, la que deberá hacerse muy viva, mostrando tanto fervor o afección, de los contrario se la considerará dos veces muerta, porque está pintada, y muerta una segunda vez, porque no expresa nada ni de su alma ni de su cuerpo.
Los movimientos de las actitudes deben manifestar la circunstancia moral del personaje, de manera que ella no pueda significar nada de otro ni servir para otra escena.
479. — Del que ríe al que llora no hay gran variante alguna para la boca y los labios, sino solamente en la rigidez de las cejas, que se juntan en el llano y se levantan para la risa. Aquel que llora puede destroza sus ropas y hacer otros actos semejantes, según el motivo de su aflicción. Se llora de cólera, de aprensión, de ternura, de alegría, de sospecha, de dolor, de compasión, de pesar por la pérdida de parientes a amigos. Las expresiones de dolor, de tristeza, de enfado, son muy diferentes. Así, haz a uno desesperado, al otro más moderado, y al tercero solo afligido y derramando lágrimas, mientras que otro grita, algunos levantan sus miradas al cielo, juntando las manos, con los dedos entrecruzados; y otros llenos de temor encogen los hombros hasta las orejas, así hacen ver la expresión de la misma pasión, según los individuos tratados.
Aquel que derrama lágrimas enarca las cejas hacia su juntura, aproximándolas, y forma arrugas en las sienes y en medio de la parte baja de la boca; pero, el que ríe tiene las comisuras de la boca levantadas y las cejas rectas y bien extendidas.

Estudio para la batalla de Angliari —por Leonardo Da Vinci  

480. — La actitud de las figuras en todos sus miembros debe ser tal y tan expresiva, que se puedan conocer las intenciones de su alma.
481. — Se expresa la acción humana según la edad y la calidad, y también según la especie y el sexo.
482. — El pintor debe anotar la actitud y los movimientos que sorprende en el mismo momento; habiéndolas anotado y guardado en su espíritu, no aguardará a que el modelo imite el dolor, cuando no tiene ocasión de llorar.
Una acción sin causa moral no será ni viva ni natural. Es ventajoso haber observado las cosas en lo vivo, y luego hacer mantener al modelo en la posición para ayudar a la imaginación y descubrir cualquier cosa que haya en el sujeto para pintarla inmediatamente.
483. — Los asistentes a cualquier acontecimiento notable hacen diversas figuras expresivas, como cuando la justicia castiga a los criminales, o bien, si el asunto es de piedad, todos los asistentes elevan las miradas, con muestras de devoción, como en la elevación de la hostia en la misa o en otras ceremonias similares, o si se trata de una extravagancia que hace reír o que mueve a compasión. No es necesario que todos los espectadores tengan los ojos vueltos hacia el objeto; pueden variar; es bueno distribuirlos en diversos grupos que se reúnan para señalar su alegría o su tristeza. Si el tema es terrible e inspira terror, hay que hacer pálidos a los que huyen y con el rostro convulsionado por el espanto, y que la huida sea diversamente representada, como lo decimos en el capítulo XIII, que trata del movimiento.
484. — El movimiento mental mueve los cuerpos por medio de acciones simples y fáciles, sin llevarlos a ningún costado, porque su objeto está en el espíritu que no mueve los sentidos cuando está ocupado en si mismo.
485. — El movimiento suscitado por la vista de un objeto se produce inmediatamente o no. Inmediatamente aquel que se mueve vuelve los ojos hacia el objeto, con el sentido que le es más necesario para reconocerlo y observarlo; al mismo tiempo tiene inmóviles los pies y vuelve sólo los muslo, las caderas y las rodillas hacia el lado donde se dirigen sus ojos. En semejantes situaciones, será preciso realizar observaciones exactas sobre los movimientos que aquí se señalan.
486. — La imagen no será loable, si su acto no expresa tanto como sea posible la pasión de su alma.

Prisionero —por Leonardo Da Vinci

487. — Loa aires del rostro varían según los accidentes, fatiga, reposo, cólera, dolor, risa, lágrima, temor. Los miembros de personaje y toda su actitud deben corresponder a su estado personal.

Estudio para "La Última Cena" —por Leonardo Da Vinci  

488. — Las manos y los brazos, en toda operación, deben mostrar la intención de personaje, porque también los accidentes espontáneos se manifiestan por los movimientos lógicos de su expresión. Cuando se quiere convencer al auditorio, las manos y los brazos acompañan las palabras. Muchos insensatos no se cuidan de la mímica y se mantienen ante su tribunal como estatuas de madera, y sus bocas no hacen escuchar la voz de un hombre sometido a la justicia; esto, que es un defecto entre los seres vivientes, es peor aún en las figuras pintadas, que no pueden revelarse sino por medio de actos vivaces y realizadores de la intención que tú encarnas en la figura. Ella parecerá dos veces muerta, porque no tiene vida y porque no actúa. Pero, para presentar a nuestro entendimiento aquello que es figurado, es menester exteriorizar los principales accidentes, los movimientos de la cólera, el del dolor, del miedo, del súbito espanto, de la súplica, de la fuga, del hambre, de la pereza, del a zozobra y otras más.

Rostro de viejo —por Leonardo Da Vinci

489. — Hay movimientos del alma que no van acompañados por ningún movimiento del cuerpo. En éstos, las manos y los brazos y las partes más agitables penden naturalmente. Pero, los movimientos del alma, que se acompañan con acciones del cuerpo mantienen los miembros en las actitudes apropiadas a la intención del espíritu y al estado interior. Hay mucho que decir sobre el particular. Un tercer movimiento participa del uno y del otro; y un cuarto, particularísimo, que no tiene nada de ellos. Estos dos últimos son los que ejecutan los locos y los furiosos, hay que ponerlos en el capítulo de la demencia y de los grotescos, de los arabescos se componen.

Grotesco —por Leonardo Da Vinci

490. —Entre las gracias notables con que el pintor puede aumentar el buen aire de sus figuras que no son por naturaleza graciosas y que lo serán por accidente, contempla a su tiempo, las partes excelentes de numerosos rostro bellos a los cuales la opinión pública mejor que tu juicio, mira como tales. Podrás engañarte prefiriendo los rostro que se te parecen, porque siempre nos complacemos en todo lo que tiene algo nuestro, y si tú eres feo, no escogerás bellos tipos, sino aquéllos con trazos feos, como muchos pintores que ejecutan que se les parecen: por eso debes buscar la belleza, como te digo, y llevar a tu espíritu aquella que designa la fama.

Estudio de ángel para "La Virgen de las Rocas" —por Leonardo Da Vinci

491. — Si tienes un patio al que puedas cubrir con una tela extendida, esto te permitirá tener buena luz. Cuando quieras ejecutar un retrato, escoge un tiempo nublado y las últimas horas del día, colocando al modelo con las espaldas apoyadas en el muro del patio. Tú has observado en la calle, al car la tarde, cuando el tiempo está nublado, qué gracia y cuánta dulzura tienen los rostros de los hombres y las mujeres. Tendrás, pues, un patio con los muros pintados de oscuro, con un saledizo de techo sobre el muro, y que sea ancho de diez brazas y largo de veinte, con diez de altura, y lo cubrirás con un velo. A la tarde trabajarás. Las nubes y la lluvia harán el aire deseado.
492. — La belleza con la fealdad se destacan una a la otra.
493. — La belleza del rostro puede existir en diversas personas de la misma bondad, pero no de facciones semejantes, porque estas son de variedad infinita y se adaptan a lo que aparentan.
494. — Aunque la belleza varía con el cuerpo y las gracias iguales, los juicios de las personas iguales en inteligencia varían mucho del uno al otro, a causa de las preferencias de cada cual.
495. — La figura no es loable, si en ella no aparece un rasgo que exprese la pasión de su alma. La figura más encomiable es aquella que mejor expresa por medio de la acción la pasión de su carácter.

Rostro de Cristo —por Leonardo Da Vinci

Un desesperado se golpeará con un cuchillo, la vestimenta desgarrada, y una mano reabrirá su herida, los pies separados, las piernas dobladas, inclinado hacia tierra, con los cabellos arrancados y esparcidos.
Para obtener la elegancia, construye los miembros extendidos, sin muchos músculos.
Que ningún miembro aparezca en linea recta con el miembro que a él se junta, si las caderas se encuentran colocadas la derecha más alta que la izquierda, harás caer la articulación del hombro por una línea perpendicular sobre el costado. Que la pierna que no se apoya tenga la rodilla más baja y más cerca de la otra pierna.
496. — Lo más importante que hay en la teoría de la pintura es el movimiento apropiado a las circunstancias mentales de cada animal, como el deseo, el desdén, al cólera, el dolor.
497. — Hará tu figura, en tal actitud, que sea suficiente para mostrar lo que tu figura tiene en el alma; de lo contrario tu arte no será loable.
498. — Que la actitud del hombre y la de sus miembros estén dispuestas de manera tal que expresen la intención de su alma.
499. —La figura no es loable si en ella no aparece el acto que expresa su pasión. Será tanto más loable cuanto mejor exprese su pasión.
500. — Los movimientos humanos son tan variados como los accidentes que se producen en su espíritu; cada accidente por si mismo, actúa más o menos sobre los hombres, según sea mayor o menor la individualidad y según la edad, porque, en un mismo caso, un joven no realizará el mismo movimiento que un anciano.

Desnudo de hombre con cayado —por Leonardo Da Vinci

501. — La figura que no tiene una acción rápida y cuyos miembros no expresan el concepto del espíritu es dos veces muerta, primero porque la pintura ni vive, aunque debe representar seres vivientes sin vida; y sin la vivacidad de la acción  que se persigue, ella aparece muerta una segunda vez. [1]
502. — Si te place estudiar a los que hablan entre sí con los movimientos de las manos, y si te aproximas y escuchas el motivo por el cual gesticulan, verás el detalle de los gestos en los mudos que no saben dibujar y que no se ayudan con el dibujo. De los mudos aprende a ejecutar los movimientos que expresan el concepto del alma de los que platican.


Contempla a los que ríen y a los que lloran; mira a los que se enojan así como a todos los movimientos de sus espíritus; observa el decorado y si conviene como sitio, para la acción que hace el señor y su servidor, el niño con el adolescente, nada igual al anciano que se sostiene mal: no hagas la actitud de un villano, si se trata de un noble bien vestido, ni al fuerte como al débil, ni los rasgos de la cortesana como los de la dama honesta, ni las cosas de los hombres como las de las mujeres.
503. — Hay que estudiar los movimientos de los jugadores de pelota, a mano y a pala cuando lucha juntos.


Para hacer al que ves hablando en medio de muchas personas, hay que considerar la materia de que trata, y acomodar sus acciones con las que a dicha materia convienen, a saber: si se trata de persuadir, que sus ademanes tengan resolución, y si la materia es susceptible de diversas razones, que el que habla tome con dos dedos de la mano derecha uno de la izquierda, habiendo cerrado los dos menores, y vuelto el rostro hacia el pueblo y la boca entreabierta, parezca hablar; y si está sentado, que parezca levantarse un tanto, derecho y hacia adelante con la cabeza; si lo haces de pie, será preciso inclinar un tanto el pecho y la cabeza hacia la multitud. Si lo representas silencioso y reflexivo, todos mirarán al rostro del orador con movimientos admirativos, y hará la boca de un viejo que, admirado de las sentencias escuchadas, tiene su boca con las comisuras hacia abajo y las cejas arqueadas en su unión, y muchas arrugas sobre su frente; algunos, sentados, entrelazados los dedos de sus manos, tendrán sostenidas sus rodillas; otros cruzarán una rodilla sobre la otra y apoyarán la mano para sostener el codo, y la mano será el apoyo de barbudo mentón de un anciano encorvado.
505. — La envidia ataca, con infamia aguda, a saber: ella aleja la virtud, a la cual espanta.
Se la representa mirando al cielo, porque si ella pudiera emplearía sus fuerzas contra el mismo Dios. Hazla con una máscara sobre su rostro de bello aspecto. Hazla herida a la vista de palmas y ramas de olivo, airada ante la contemplación de laureles y mirtos, pues que la victoria y la verdad la ofenden. Haz brotar de ella vapores que significan sus pérfidas palabras. Hazla magra y seca, porqué está en continuas zozobras muestra su cuerpo roído por una serpiente. Dale un carcaj y largas fechas, porque es así como ella ataca. Vístela con la piel de un leopardo, porque este animal, con sus mañas vence al león. En su mano habrá un vaso con flores, y entre ellas escorpiones, sapos y otro animales venenosos. Hazla cabalgar sobre la muerte, porque la envidia no muere jamás, sino que aveces languidece, hazla sorda, cargando diversas armas, instrumentos de muerte. Desde que la virtud nace, despierta contra si la envidia, y así como no hay cuerpo sin sombra no hay virtud sin envidia.
506. — El irritado. — A la figura del irritado la harás aferrando a un hombre por los cabellos, cuyo sombrero ha caído al suelo, con una rodilla oprimiéndole el costado, y la figura levantará el puño del brazo derecho; esta figura tendrá los cabellos erizados, las cejas bajas y pobladas, apretando los dientes y ambas extremidades cerca de la boca arqueada; el cuello grueso e inclinándose hacia el enemigo; que esté llena de arrugas.
507. — El desesperado. — Al desesperado le darás un cuchillo, y con sus manos habrá arrancado su vestimenta, y una de ellas estará afanada en desvendar su herida; y hará sus pies separados y las piernas un poco dobladas, y toda la persona inclinada hacia tierra, con los cabellos arrancados y esparcidos.
508. — Fisonomía — De la falaz fisonomía y de la quiromancia no trataré, porque en ellas no hay verdad; esto es manifiesto; y tales quimeras no tienen ningún fundamento científico.
Es verdad que los rasgos del rostro muestran en parte la naturaleza del hombre, sus vicios y su temperamento. Pero, en el rostro:
a) Las líneas que separan las mejillas de los labios y de la boca y las fosas nasales y las cuencas de los ojos, son salientes en los hombres alegres y siempre sonrientes; aquellos que tienen estos rasgos poco pronunciados, al contrario, son dados a la meditación.
b) Aquellos que tienen las parts del rostro en gran relieve y profundamente son gentes bestiales, violentas y de escaso razonamiento.
c) Los que tienen líneas colocadas entre las cejas y muy acentuadas son irascibles.
d) Los que tienen líneas transversales en la frente y muy pronunciadas, son hombres que se lamentan mucho en secreto y en público.
Se puede decir otro tanto de muchas rasgos.
Pero, ¿de la mano? Encontrarás un ejercito exterminando en una misma hora, bajo la espada, y ninguno tendrá en su mano las mismas líneas que otra, y lo mismo en un naufragio.
509. — Cuando sepas bien la perspectiva y tangas en el espíritu todos los miembros del cuerpo de la cosas, sé observador, y frecuentemente en los lugares donde vayas para distraerte, estudia los actos de los hombres, su manera de hablar, de reír o de batirse, que actitudes adoptan, que gestos hacen, las circunstancias, las disputas y los espectadores; y anota con signos breves todos sus rasgos sobre tu pequeño carnet, que siempre llevarás; que sea de papel tintado, no para borrar, sino para cambiar lo viejo en nuevo; ya que no son cosas para ser borradas sino para ser conservadas con gran diligencia, porque hay tal variedad infinita de formas y actos que la memoria no puede retenerlos, y esos croquis te servirán como autores y maestros.

Estudio para "Santa Ana, la Virgen y el Niño" —por Leonardo Da Vinci   

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[1] Punto repetido en el versículo 488. Esta técnica pedagógica que emplea Leonado es para afianzar un concepto importante, en todo su tratado es frecuente ese estilo de enseñanza. No gruñas por releer una misma idea, tómalo como el repaso necesario, sugerido por un genio indiscutible.

—En lineas generales Leonardo le da énfasis al lenguaje corporal, estableciendo una serie de normas y códigos para la interpretación correcta de una acción nacida del espíritu. En esa época la forma era recreada en una superficie lisa, los empastes eran anti-académicos; la belleza radicaba en imitar la naturaleza como si esta se reflejara en un espejo, es por eso, que, el maestro Leonardo en sus consejos compensa esta carencia del lenguaje de las texturas con la dramatización de la expresión corporal y de los gestos.

A su vez debemos recordar que en el renacimiento no existía el cine, existía el teatro y la danza, pero, en la recreación bidimensional la pintura era única reina, soberana de la forma, es por eso que la recreación del movimiento era un tanto teatralizado, sin embargo, cabe resaltar que con esa manera de pintar el hablar era innecesario, la obra de arte se expresaba por si sola. En nuestros tiempo hay muchas pinturas indescifrables y que solo pueden ser explicadas con el auxilio de un crítico, es decir: mucho del arte de ahora no tiene sentido mas que en las palabras que embadurnan los trabajos carentes de significado autónomo. El crítico en el siglo XXI es un traductor; en el renacimiento el especialista en temas de arte era un narrador.

 Rostro de mujer —por Leonardo Da Vinci

Del Tratado de la Pintura y del Paisaje : Sombra y Luz.

sábado 30 de enero de 2010

¿Cómo dibujar manos? —Anatomía y proporciones, primera parte

Sistema oseo de la mano —por Salvador Núñez

Para dibuja una mano primero debes ser consciente de que existe un sistema oseo que le permite diversa movilidad, sus posturas y combinaciones son ilimitadas, pero, algo que ayuda es el imaginar que se trata de un sistema articulado de tubos, el sistema para recrear el claroscuro es el mismo que se emplea para los cilindros, sin embargo, esta claro que en esos juegos de luces y sombras los accidentes de pliegues, depresiones, abultamientos, y texturas, hace la cosa aún más interesante.

 Músculos de la mano —por Salvador Núñez

El conocimiento anatómico de la mano es importante, pero más importante es saber relacionar e interpretar las protuberancias anatómicas de la mano con el juego del claro oscuro, para eso es importante palpar tu mano y ser consciente de ella.

— Ejercicio I: Esconde tu mano debajo de una mesa de tal manera que tus ojos no puedan verla y que solo puedas capturarla en tu imaginación con el palpar, así el único sentido que podrás emplear para dibujar tu mano será el tacto; podrás reconocer las protuberancias duras de los huesos como las blandas de los músculos. No te sientas mal su la mano te sale un poco desproporcionada y con un claro oscuro simplón, aquí el ejercicio es reconocer con el tacto la anatomía, darle a tu mente una idea clara y tridimensional de la mano.

—Ejercicio II: Ahora frente a un espejo o pidiéndole el favor a un familiar trata de dibujar una mano, sin tratar de buscar una fórmula para expresarla, simplemente mira con atención y reproduce la mano tal cual es, mira las distancias, los límites de las lineas en ese juego del claroscuro. Las proporciones serán correctas en la medida que interpretes las distancias y las compares, para eso fija puntos imaginarios sobre las características anatómicas de la mano, durante más puntos imaginarios emplees tanto mejor será el resultado de tu arte.

Estudio de mano dibujando— por Salvador Núñez

—Ejercicio III: Cuando sientas que puedes ubicar correctamente los puntos para interpretar las distancias procura conseguir un espejo grande y dibuja tu brazo sin sombrearlo, pura linea, y dibuja en ese interior el sistema oseo, puedes supinar o pronar tu antebrazo, abrir la mano o cerrarla, plegar suave o completo; busca e inventa tus posturas, pero, para comenzar no busques perspectivas forzadas, escorzos acentuados, busca primero lo simple y en orden llegarás a lo complejo.

   Estudio de pronación —por Salvador Núñez  

Sobre las proporciones:
La mano tiene varios tipos de  movimientos: la flexión, extensión, rotación, supinación y pronación. Todos esos movimientos le permiten a la mano hacer prácticamente cualquier cosa. La mano está compuesta de tres secciones: el carpo (juego de huesos de la muñeca), el metacarpo (la palma y dorso de la mano), y los dedos (falange, falangina y galangeta o punta de los dedos).

El carpo está constituido por los siguientes grupos de huesos: el escafoides, semilunar y piramidal como apoyo articular del radio y el cúbito (huesos del antebrazo), el trapecio que le da gran base y movimiento al dedo pulgar; por último el trapezoide, el grande, el ganchoso y el pisiforme que le dan soporte a los huesos de la palma de la mano.

Estas nociones anatómicas sirven para que entiendas la dinámica de la mano, que en resumen puede esquematizarse en un juego de dados en la muñeca, una palma un tanto rígida, y unos dedos en extremo móviles de tres articulaciones.

No podemos hablar de proporción sin tener conciencia del movimiento. Hay posturas muy forzadas, y otras de gran descanso. Dentro de esa dinámica está la perspectiva de la mano que se puede esquematizar con paralepípedos o cilindros articulados. Si uno de los dedos te señala o fuga al horizonte (señalando al infinito de forma horizontal) el escorzo será considerable y la forma de la mano será interpretada en el conjunto del movimiento, si vieras la mano solitaria no la podrás interpretar de manera rápida.

Hay una curiosidad en el crecimiento de la mano. Si multiplicas el largo del metacarpo por 0.618 tendrás por resultado el largo de la primera falange; si multiplicas la falange por 0.618 tendrás el largo de la falangina, y si multiplicas la falangina nuevamente por 0.618 tendrás el resultado del largo de la falangeta. Eso quiere decir que hay una suerte de progresión armónica de más a menos: 9 cm [metacarpo], 5.6 cm [falange], 3.4 cm [falangina] y 2.1 cm [falangeta]; todo esto va como ejemplo para una mano grande de 20cm de largo.

El 0.618033988...es el número  armónico de Marco Vitruvio que puede ser analizado de la siguiente forma, en el que "X" será: -1 ± la raíz cuadrada de 5, dividido todo esto entre 2, es decir, 0.618 ó 1.618:


Este número puede ser aplicado en todo el cuerpo humano, en la relación del brazo y antebrazo, entre la pierna y las pantorrilla, incluso entre las facciones de la cara. Vibonaci encontró el mismo valor dentro de su secuencia de crecimiento de las plantas. Es un número muy antiguo, aprendido desde Grecia y Egipto, no se sabe a ciencia a cierta quien tuvo la primera intuición matemática... Este número lo seguiremos mencionando al estudiar todas las proporciones y correlaciones del cuerpo humano


Hay otro factor que debes considerar: El dedo pulgar es muy fuerte y por ello ha evolucionado de un porte corto y estructura gruesa a diferencia de los demás dedos que trabajan como opositores. El meñique es débil, delgado y un tanto corto por ser el más alejado del pulgar, es casi un dedo de adorno, pero muy útil para dar precisión y un tanto más de agarre a la mano. De todos los dedos de la mano es el pulgar el mejor de todos, tiene un gran movimiento y fuerza expresiva, el que le sigue es el indice. Cuando un cirujano tiene que recomponer una mano de un terrible accidente sabe perfectamente que el pulgar y el índice son los más importantes para el funcionamiento prensil de la mano.

—Ejercicio IV: Con la ayuda de un plumón (si quieres que salga con facilidad puedes echarte un poco de crema a tus manos, pero frota bien porque si está muy grasosa no podrá agarrar el plumón)    dibuja sobre tu mano unas lineas sobre los huesos, y unos círculos sobre las articulaciones; eso tienes que hacerlo tanto en el dorso como en la palma de la mano. Ahora consigue un espejo y dibuja sobre un papel tu mano como si estuviera hecha de alambres, ensaya en todas las posturas que quieras y que no te importe para nada el volumen, solo el movimiento.

—Ejercicio V: Imagina que tus dedos están hechos con cajas de remedios y que tu palma es gran una caja de cigarros cubanos; geometrizada de esta forma tu mano te será más fácil comprender la forma en movimiento. No busques detalles anatómicos, solo trata de entender el lenguaje mudo de la mano, agarra objetos, puede ser un vaso, una tetera, una taza, todo lo que se emplea en la vida diaria, y recrea todos esos movimientos. No pienses que estás perdiendo el tiempo, todo lo contrario, este ejercicio es una buena base para el cubismo y el arte geométrico, además te enseñará a recrear la vida con pocos elementos. Es dentro de estos paralepípedos (cajas) que la forma está contenida, es como un bloque de mármol que será tallado cuando hablemos de anatomía. Cuando sientas algo de confianza agrega a este facetado algo más de la estructura de la mano, pero no abandones la idea y el esfuerzo de geometrizar la forma. Este ejercicio es muy importante y no debes tomarlo a la ligera, demás esta decir que si no has practicado el primer ejercicio este será un tanto más difícil de ejecutar.
Ejemplo para dibujar manos facetadas

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Nota: Muchas veces amplio las entradas. Voy a seguir desarrollando este tema. 

sábado 16 de enero de 2010

Nicholas Hilliard —pintor miniaturista (1547 -1619)


Autorretraro —por Nicholas Hilliard 

—Estos son los consejos del miniaturista y orfebre de la reina Isabel, sus palabras muy bien pueden ser aplicadas para el arte del retrato en general. Una de las cualidades de Hilliard era la luminosidad en sus pinturas, el dibujo exacto y el colorido pulcro, también pinto cuadros de formatos convencionales, pero es más reconocido como miniaturista. Aquí algunas de sus reflexiones extraidas del tratado de Giovanni Paolo Lomazzo:
   

La línea sin sombra lo expresa todo.
No olvidéis, pues, que la parte principal de la pintura o dibujo del natural consiste en la verdad de la linea...Resigue la linea de una sombra proyectada por un hombre en la pared con un carbón, y cuando desaparezca la sombra el parecido será mayor que antes, y si es un bello rostro, puede guardar un dulce semblante aún en la línea, porque la línea sola da el semblante, pero la unión de línea y color da el parecido vivo, y las sombras reproducen las redondeces y el efecto o defecto de la luz en la que fue hecha la pintura.
Esto me hace recordar las palabras y razones de Su Alteza para retratarla; la cual, después de decirme que había notado gran diferencia en el sombreado en las obra y artistas de la diferentes naciones, y que los italianos que tenían fama de ser los más hábiles y de dibujar mejor no sombreaban, preguntóme la razón de ello, ya que para mostrarse mejor no conviene ponerse en un lugar sombreado sino mas bien en plena luz, a lo cual yo asentí y afirmé que en pintura las sombras eran causadas por la sombra del lugar o venían de que la luz entraba por un solo punto, por una ventana pequeña o alta, y que muchos artistas desean trabajar así para comodidad de su vista y dar realce a la obra y poderla mostrar de lejos, cosa que la miniatura no necesita, pues está destinada a ser contemplada en la mano, cerca del ojo. Entonces Su majestad entendió la razón y en consecuencia eligió un lugar para posar en la avenida abierta de un magnífico jardín, sin ningún árbol al lado ni sombra de ninguna clase, solo que como el cielo es más claro que la tierra, por eso había esta pequeña sombra que viene de la tierra.

Error de alabar la abundancia de Sombras

Dejadme acaba este asunto de la luz, para que ningún hombre prudente persista en el error de alabar la abundancia de sombras en pinturas del natural, especialmente pequeños cuadritos que han de ser vistos en la mano: las grandes pinturas colocadas a lo alto o lejos de la vista requieren sombras duras, y es mejor verlas de lejos que de cerca, y más en cuadros de historia que en retratos; porque la belleza y el buen parecido es como la verdad clara, que no avergüenza de la luz, ni necesita obscuridad; así en una pintura puede permitirse un poco de sombreado para darle un acabado mejor, pero tiznarla y obscurecerla como hacen muchos es desgraciarla, y es como una verdad mal dicha. Si una mujer muy bien parecida está en una estancia muy obscura, esta a pesar de todo encantadora, pero no gracias a la sombra, sino a causa de su dulce belleza que consiste en la linea y en la proporción, y lo poco que deja ver la luz da gran placer, moviendo el deseo de ver más; pero si no es muy hermosa, aunque bien proporcionada, si es demasiado pálida o demasiado colorada o pecosa, etc., entonces la sombra la favorece.



Alice Brandom de Hilliard —por Nicholas Hilliard

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Nota: Estas pinturas son maravillosas, pero son increíbles cuando uno toma conciencia de que pueden entrar en la palma de una mano. Date cuenta de los encajes y bordados, de la finura con que ha sido realizado el volumen y brillos del cabello, de las tenues sombra difusas, de la atmósfera y la luminosidad de las carnaciones, eso no es nada fácil. Es verdad que hay pinturas más pequeñas, mucho más pequeñas, pero el formato que eligió Hilliard es ideal para recrear las particularidades a vista simple, sin lupa. De seguro que el maestro Hilliard era capaz de hacer cosas más pequeñas, pero prefirió no sacrificar las particularidades. —Cuanto más pequeña sea una miniatura más se tiene que acudir a los efectos que a la realidad de la forma. Hasta un simple y solitario pelo de marta tiene un espacio que ataca sobre el formato.        


Hombre en llamas —por Nicholas Hilliard        

Diversos caminos:

 
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