Dajjal -El falso profeta.

Imagen de Horus- arte egipcio



Lo que me preocupa es que hay un dogma de divinidad y gobierno en los bandos de esta guerra. Esa guerra me resulta ajena en mi condición de ateo, porque no creo en Horus ni en Mahoma, pero si creo en la unidad del mundo bajo el sueño común de justicia y paz entre todos los pueblos de la la Tierra, libre de dogmas y fanatismos científicos o religiosos en donde el imperio de la incertidumbre haga al hombre más humilde y metódico en la eterna marcha de matar por cansancio a su ignorancia, yo creo que el poder mental es muy superior al dulce veneno de la ceguera moral y de la lógica, y digo moral porque dentro de las metas humanas deberá estar el amor al prójimo y a uno mismo.

Pero volviendo a la realidad, es casi seguro que la futura tercera guerra mundial será una mezcla de ambición por el petroleo y desprecio por la raza árabe y sus costumbres, la intolerancia y la falta de diálogo creará un cisma muy beneficioso para la liberación de todos los demonios, nuevamente en el nombre de "Dios" se cometerán los crímenes más horrendos, se bendecirán los tanques, se bailará sobre el adversario vencido, se harán canciones de heroísmo sobre la sangre derramada por la intolerancia.

Unos gritarán Alá, otros Yahveh, unos más Jesús, pero todos con sus bocas ensangrentadas con olor a pólvora y fósforo blanco, esas "lenguas benditas" con libros santos en la axila, bajo el sabor a uranio metálico, dirán que al fin se hizo justicia, que era voluntad de Dios y que todos los niños muertos de la Tierra son los justos que tuvieron que pagar por pecadores.