Sobreviviente de la matanza del frontón

Recordemos al asesino del ayer, del que ahora nuevamente ha cometido un crimen de lesa humanidad en la selva peruana y entenderemos que realmente el hombre esta enfermo o en todo caso carente de las virtudes de la piedad, humanismo y tolerancia.



...Aquel 18 y 19 de junio de 1986, los agentes del Estado contrarrestaron el debelamiento de los internos con el uso deliberado y excesivo de la fuerza, y pese a que los reclusos se habían rendido y estaban controlados, los aniquilaron sin piedad.

La situación en el interior de los penales era tensa y agitada desde meses antes al suceso, debido a la ausencia de las condiciones mínimas de vida para los reclusos, la lentitud de los procesos judiciales y el maltrato sistemático a los internos, especialmente a los recluidos por el delito de terrorismo. Esa era la realidad del sistema penitenciario y judicial del país en aquellos años.

Ello propició que, durante la madrugada del 18 de junio de 1986, los internos pertenecientes a Sendero Luminoso iniciaran un motín en el Pabellón Azul del penal de El Frontón, en el Callao. Lo mismo ocurrió en el penal de San Juan de Lurigancho y en el Penal de Mujeres de Santa Bárbara.

Este suceso ocurrió justamente cuando en Lima se desarrollaba una conferencia mundial de la Internacional Socialista, que contaba con la presencia de cientos de políticos de diversos países del mundo, así como la presencia de unos 500 periodistas del extranjero.

Los reclusos denunciaron que las fuerzas del orden intentarían cometer un genocidio contra ellos, y para ello, los trasladarían a una prisión de alta seguridad situada en Canto Grande.

Los amotinados afirmaron que este crimen sería en venganza por el asesinato del contraalmirante Carlos Ponce de León Canessa, ex jefe del Servicio de Inteligencia de la Marina de Guerra del Perú, victimado por miembros de Sendero Luminoso el 5 de mayo de 1986.

Imagelos internos tenían como rehenes a parte del personal penitenciario y de la Policía Nacional. Pese al esfuerzo de diversas autoridades por hallar una solución pacífica al debelamiento, éste fue un fracaso, debido a que el gobierno de turno restringió el acceso a esas cárceles.

Tras la referida medida, el gobierno aprista promulgó el inconstitucional Decreto Supremo N° 006-86-JUS, que declaró a los establecimientos penitenciaros como "zonas militares restringidas", con el objetivo de "restablecer la autoridad". Con ello se impidió el ingreso de autoridades civiles (jueces y fiscales).

Ese mismo día, agentes de la Marina de Guerra bajo el mando del capitán de navío AP Luis Giampietri Rojas y del Capitán de navío AP Juan Carlos Vega Llona fueron designados como responsables del operativo para poner fin al motín del penal de El Frontón, debido a que en dicha cárcel se había tomado como rehenes a tres miembros de la Guardia Republicana, así como el apoderamiento del armamento del establecimiento.

Tras varias horas de tensión, el entonces viceministro del Interior, Agustín Mantilla, llegó al referido penal, y ordenó la suspensión del diálogo con los reclusos, pese a la resistencia de las autoridades judiciales y de la protesta del director del establecimiento. Ante esta negativa, Mantilla afirmó tajantemente que era orden del presidente de la República, Alan García Pérez.

la matanza:

La matanza en el Frontón se inició cerca de las tres de la tarde del 19 de junio, cuando agentes de la Marina comenzaron las acciones utilizando no sólo armamento tradicional sino también basucas, morteros, explosivos y dinamitas, con lo que se demolió el Pabellón Azul.

Tras reducir a los internos y obligarlos a su rendición, los seleccionaron y llevaron a una zona de la isla denominada "los baños" donde, según versiones de los testigos, los asesinaron a balazos y bayonetas.

El violento ataque dejó tres infantes de la Marina muertos y 20 heridos. En tanto, por el lado de los internos, unos 118 murieron, la mayoría de ellos, torturados y luego ejecutados. La masacre también dejó un gran número de desaparecidos. Extrañamente, el Pabellón Azul fue demolido después del fin del debelamiento.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) recogió el testimonio de dos efectivos de la Marina que participaron en el debelamiento del motín de El Frontón. Ellos revelaron que los terroristas fueron ejecutados a balazos y con armas blancas.

Estos testigos revelaron al diario La República (25/06/03) que Agustín Mantilla estuvo en el lugar durante la masacre y que la Marina le asignó un radio operador para saber todo lo que ocurría y comunicarse con un superior al que los testimoniantes no pudieron reconocer. Según estas declaraciones, el viceministro del Interior habría estado al tanto de la rendición de los terroristas y el posterior aniquilamiento de los mismos.

La mayoría de los reclusos que perecieron estaban detenidos en calidad de inculpados, y varios de ellos fueron declarados inocentes en los procesos posteriores.

http://www.adehrperu.org/



Miren el blog de César Vásquez y verán lo que no dice la prensa amarilla, todo el dolor de un pueblo despreciado, torturado y asesinado:

http://cavb.blogspot.com/2009/06/fotos-de-peruanos-de-bagua-asesinados.html

Se dice que: "gallina que come huevo aunque le conten el pico" pues "Búfalo que gusta de sangre aunque le corten los cachos"