Retratos del alma, el sentido del arte.



Judith Scott empezó tarde, después de estar recluida 36 años en una institución psiquiátrica, era sorda, muda, y con síndrome de Down, y ahora es parte de a historia del arte contemporáneo.

Envolvía los objetos como protegiéndolos, cintas de colores y lana, creando capullos para un mensaje involuntario, vital. Su obra es como un retrato de lo que ella era. Envuelta en su silencio, el arte se convirtió en la única forma de comunicar de manera sutil todo lo que habitaba en su mente, debajo del sombrero.

Inspírate en esta mujer que no buscaba la fama, el reconocimiento, solo expresar de manera lúdica, instintiva, la historia de su vida. Creo que ese es el sentido real del arte, no tener mezquindad a la hora de dar, ser libre de todo interés material, y vivir como un niño. Muy difícil sin duda, pero es más complicado hablar del alma con propiedad viéndose atrapado en el deseo de ser recompensado. Eso puede ser una consecuencia de la historia de la vida de un artista, el reconocimiento, pero no un origen. Muchos artistas vivieron en la miseria, a la manera de mártires, como Rembrandt en la última década de su vida, o Vincent Van Gogh, protegido por su hermano Theo. Si ellos no hubiesen tenido el instinto lúdico, y el amor real al oficio, ahora no tendríamos el legado de tales maestros.

Judith Scott dejó este mundo consciente el año 2005, a la edad de 61 años. Que te sirva de lección su pureza de vida, su sencillez y capacidad de trabajo.

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Te dejo de ejercicio que dibujes a estos bailarines chinos. No están limitados, no les tengas pena, simplemente son superartistas, y quiero que veas como componen con sus cuerpos bellas imágenes.