Cómo pintar un rostro al óleo — fundamentos


Para pintar un retrato al óleo hay que tener siempre presente la ley de graso sombre magro, si las primeras capas son grasientas las de arriba secarán mal, o chorrearán dando un aspecto vitrificado.

Tu dibujo tiene que ser acertado, exacto, porque los errores en las capas se translucen, es decir, si corriges tu dibujo con el mismo color corres el riesgo de se chapucero, viajero en la duda, y si en la nueva capa vuelvas a corregir pecaras de sucio. Si quieres enmendar un error grave primero debes tapar esa sección con un empaste de blanco con barniz dammar (sobre la superficie ya seca que se va a tratar), a eso se le llama parchado, y permite que no salga como un fantasma los colores fallados del fondo.


Se generoso con el color, y así tu pintura al óleo será generosa contigo. El color bien aplicado le da limpieza y luminosidad a tu trabajo. No desesperes por acabar todo de un porrazo, como por arte de magia; con esto quiero referirme a la técnica antigua, porque en la moderna uno puede tener la libertad de acabar un retrato en menos de una hora, en ese caso los colores deben ser aun más pastosos, tener una visión veloz de las consecuencias y nuevas preguntas sobre el lienzo, no tenerle miedo a ser explosivo, pero ese es otro tema y estilo que será tratado en otro momento.


En las carnaciones, de la piel blanca, los colores básicos son el blanco, el ocre amarillo y el rojo de cadmio; el rojo indio, la siena y la sombra tostada se agregan para las sombras. Si la piel es morena se tendrá que añadir más sombra tostada y rojo indio; y si es negra el color de la piel se deberá emplear negro de humo y sombra tostada, para las luces el ocre amarillo quebrado y las sienas ayudarán, de preferencia dale algo más de presencia a los brillos para darle más sentido al volumen del cuerpo oscuro.

Para la raza asiática procura emplear un tanto más de ocre amarillo y blanco, para la raza indo-americana el rojo-indio es muy útil; y en los arios reemplaza el ocre amarillo por el amarillo de cadmio en las carnes luminosas, de esa manera podrás recrear la palidez del caucásico con más luminosidad, el rojo debes moderarlo de acuerdo a la tonalidad de la piel.

Tienes que recordar que aún entre las razas definidas existen grandes variables de tonalidades, por ejemplo, en la raza negra hay pieles que tienden al rojizo, otras al azul (si es realmente negro) o al verde amarronado. En la raza aria hay gente que tiende al pálido mortecino, mientras que otros tienen un rosado encendido, el popular "colorado"... es por todo esto, y otras más que no explayo, que es importante el meditar sobre el tono básico del modelo, jugar con los colores, agregarle un poco más de rojo, tal vez un tanto de ocre, o una porción más generosa de blanco,,, es decir, probar los matices antes de aventurarse sobre la tela.

Diversos caminos: