Diego Velázquez, el mejor retratista de todos los tiempos

Antes de tamaña afirmación pensé en Lucian Freud, Franz Hals, Leonardo, Goya, Rembrandt, Rafael Sanzio, Van Gogh, Boldini, y Eugène Carrière... En realidad la lista es mucho más amplia, menos tiránica y pretenciosa. Sería injusto suprimir de la lista de Renoir, Picasso, Dalí, Van Dyck, Dürer, Holbein, etc, etc, pero lo que quería era dar solamente una lista superficial de la vasta historia del arte, para luego dar mis razones del porqué Don Diego Velázquez Silva fue el mejor.

Lucian Freud era poderoso a a hora de mostrar la psiquis, al igual que su abuelo. Rembrandt captaba la belleza interna, y para ello no disfrazaba lo exterior con recetas de embellecimiento, como lo hizo el genio de Velázquez, o Leonardo, en eso es muy similar a Goya, pero con menos color.

Miremos los besos de Carrière que nos llevan a un universo paralelo de la ternura, una imagen más exacta de lo que es el afecto, pero ese efecto dramático también lo halló Pablo Picasso, y con una pincelada más cargada.

Dürer es el más preciso, el que da con la perspectiva del rostro como Leonardo, pero sin ese sfumato que le daba aire y profundidad al entorno del retratado.

Boldini era veloz, ahorrador de caminos como Hals, pero sin ese drama de Van Gogh, sin esas pinceladas arquitectónicas de Rembrandt en la búsqueda constante de una "nueva verdad", que era igual de rápido, pero más reflexivo en la impronta, eso es evidente sobre todo en sus trabajos de edad avanzada, esa etapa de la vida en la que casi todos los maestros decaen y ya no aportan nada nuevo, ahí Rembrandt nos dejó un legado que incluso le sirvió a los impresionistas.

El Triunfo de Baco, por Diego Velazquez

Rafael es el único que está a la altura de Velázquez, pero es como si todos sus personajes retratados compartiesen casi el mismo carácter, y ahí Velázquez es superior. Uno mira el rostro de Inocencio X y se queda sin habla,o contempla a su dios Marte y le nace una sonrisa indecisa... —¿eso es el dios de la guerra? —se pregunta uno atrapado en la burlesca languidez del conjunto. ¿Y "El Triunfo de Baco", acaso no es un grupo de gente sencilla, directos en su baja pasión, mirando risueños, brindando de igual a igual con el dios de los borrachos?

El Bufón de Calabacillas, por Diego Velázquez.

Don Diego Velázquez nunca es mezquino al compartir su genio, nos da lo mismo  en genio al retratar al Rey de España, como a un bufón de la corte, incluso los trata con respeto, con algo de aprecio por lo que hacían, (hacer reír).

Y si hablamos de su dibujo, pues es insuperable, nunca equivoca en la perspectiva, no le falta a la verdad, pero la adornó un poco cuando esta fue muy cruel con la gente a la cual servía, tal es el caso de Felipe IV, uno de los reyes que pagó la ambición desmedida de sus parientes que acapararon reinados y voluntades con matrimonios entre parientes.

Felipe IV, por Diego Velázquez


Se dice que en el arte del retrato lo más delicado es la recreación de la infancia, esos pequeños modelos vivientes todavía no tienen una personalidad definida, sus rasgos son suaves, y por ello muy difíciles de plasmar en parecido externo y vida interna. Sus faces no conocen la dimensión de la maldad, el rencor que envenena, el placer de la malicia, las astucia que se viste de gala y señorío; lo que ellos conocen es el juego, son aprendices que renuevan sus emociones y re-categorizan sus recuerdos a cada instante. ¿Cómo captar esa santidad involuntaria? Velázquez lo hizo.

Si hay algo que criticar a Veláquez, y lo digo a título personal, es el que haya hecho tantos retratos, invirtiendo tiempo de manera excesiva en lo que bien pudo emplear para cuadros de género mayor, como su Cristo, La Fragua de Vulcano, El Triunfo de Baco, La Santa Trinidad... ¿Me entienden? en todo caso creo que ese error no es del todo suyo, simplemente la gente no invirtió en esa cualidad, preferían retratos para embalsamar su vanidad, pero aún así, dentro del género retrato, hay un cuadro que entra en la categoría de arte mayor, y con ese cuadro cualquier duda de que si fue uno de los mejores pintores de todos los tiempos cae por los suelos, me refiero a "Las Meninas", inspiración y enseñanza hasta para Picasso y Dalí.

Las Meninas, de Velázquez.

Tanagra, el arte del inframundo

Tanagra (griego Τανάγρα/Tánagra) ciudad de Beocia, invadida y saqueada por los atenienses, y finalmente destruida por los tebanos en los años 360 a.C.

De no ser por las cerámicas en terracota nadie podría suponer siquiera que era una ciudad de un gusto muy refinado en las artes, pues en nuestro días solo quedan restos de torres y muros derruidos. Es como si el tiempo y la ambición hubiesen complotado para borrarlo todo, porque hasta ahora es víctima de pillaje por parte de los lugareños y coleccionistas de ese arte destinado para el inframundo.


El ver esas pequeñas piezas modeladas con tanta fuerza interna y perfección en forma uno se da cuenta que la esperanza en la otra vida y el respeto por los que se iban era muy superior al sentimiento mortuorio de los actuales habitantes del planeta Tierra, lo digo con algo de burla, pero es verdad, porque esas figurillas estaban destinadas hasta para la gente humilde de Tanagra, era como si la última oportunidad de agradecer al ser querido estuviera en contener algo de "alma" en esas esculturillas de terracota. Y ese sentimiento de respeto no solo ha sido en Tanagra; en China, la India, Perú, Norte América, , Indonesia, Egipto, México, y demás culturas del pasado, se ha percibido ese arte mágico en donde la tristeza y la esperanza emergían de las manos del artista para ayudar a decir un último adiós.

Ahora lo usual es ponerle al fenecido un horroroso terno negro, un maquillaje burdo, y un cajón con la monótona imagen del Cristo crucificado (en el mejor de los casos, un diseño original, ya que en la mayoría es solo un arte industrial)

Vayan a los entierros y verán que no les miento, vayan a los museos, y tomarán conciencia de que hasta se han perdido recursos humanos en esta época acelerada y de mal gusto. ¿Acaso quita algo de tiempo o dinero el enterrar al ser querido con su pipa, su libro favorito, o una cerámica que acompañe aquel sueño en solitario? Eso si, se gasta en pagarle al enterrador, al cura, incluso a la cocinera para levantar los ánimos de los que se quedan (eso último si que es horrible, a mi se me quita el hambre cuando veo a un muerto, pero en Perú, mi tierra, existe todavía esa costumbre de servir algo de comidita).

La magia se ha perdido, más se valora el paisaje pixelado del frío televisor, que la campiña iluminada por el Sol que nos saluda y despide todos los días, y de la Luna que nos ayuda con su reflejo a abrir la puerta cuando hay apagón, y ver a la ciudad como un cementerio de monótonos rectángulos de concreto.

¿No será que ha muerto el espíritu mágico del hombre, tal vez absorbido por las luces de neón y embrutecido por las ondas electromagnéticas que invaden nuestros oídos y ojos para comprar lo que no hay que comprar, y aceptar lo que era pernicioso para el espíritu, la soledad interna nacida del egoísmo cultivado?

Veamos el arte de Tanagra, tomemos conciencia que esos tiempos no fueron fáciles, habían más guerras y enfermedades que ahora, pero el hombre se daba un tiempo para contemplar la vida, para sentir la voz interna de la conciencia, ese llamado que lo impulsó a crear maravillas con herramientas sencillas, a escribir las bases de la civilización moderna con un arte e imaginación hasta ahora no igualado. Uno lee la Biblia, a Homero, o recuerda las leyendas que sobrevivieron con las tradiciones orales, y simplemente se da cuenta de que la mente ha sufrido una triste metamorfosis hacia lo pragmático.

La realidad ha superado la ficción, y es que se ha tenido que inventar muy deprisa para evitar que la civilización colapse en su espíritu consumista y auto-destructor. Es como si existiesen dos clases de seres humanos: los creadores y los homínidos consumistas, y eso es muy peligroso, porque el peso de los problemas cada vez es más grande que la habilidad de los genios para resolverlos.

Si la gente fuese más sensible en este mundo moderno tal vez se tendría el coraje de cambiar el curso de la historia, pero el hombre antiguo ha muerto. Hay menos guerras, pero curiosamente hay más injusticias. Hay más comodidades, y sin embargo no existe el espíritu agradecido y confortado. Siempre se quiere más. Es como Roma en sus últimos días, en donde el populus, afortunado por todo el oro que robaron en sus conquistas, gustaba de ir a los vomitorios por el solo placer de seguir comiendo. ¿Eso no es lo que se hace cuando se compra un aparatejo en un súper-mercado para desecharlo al año de uso?


En las cerámicas de Tanagra se siente el espíritu originario del hombre, y eso perdurará hasta el final de los tiempos, nunca pasará de moda, es un caso claro en el que lo utilitario y sencillo puede llegar a convertirse en algo trascendente, parte del patrimonio que servirá para el posible destino de la humanidad: la resurrección de su dignidad.

Rodin, el Delacroix del volumen

La Piedad, por Delacroix
¿Porqué comparar a Rodin con Delacroix? no es curioso que los dos sean franceses, amantes del erotismo, el drama, y la fuerza de la expresión.

Delacroix vivió dentro la magia del romantisismo francés, mientras Rodin vivió en la época de oro de impresionismo frances. Los dos maestros dibujaban con gran velocidad, plasmando sus ideas con la fuerza de un meteorito apocalíptico. No reparaban a la hora de mostrar el contenido en destruir el purismo académico. Es por eso que los dos sufrieron, cada quién en su época, de intelectuales y filósofos del "así tiene que ser".

No es sencillo ser un precursor en el arte, es como trepar una montaña a mano pelada y sin cuerda de seguridad. Tampoco hay puntos referenciales, entonces sería como trepar ese empinado con los ojos vendados y la certeza de que la aventura tendrá una gran recompensa en la cima. En pocas palabras: "para ser un pionero en el arte hay que ser genio, valiente e intuitivo".

Las tres sombras, por Rodin
Decían de Eugenio Delacroix: —"Que hombre tan encantador, y que lástima que se empecine en ser pintor" —Y es que en realidad era encantador. Gustaba de leer y cultivar el sentido común, es por eso que su manera de hablar era atrayente, articulada y sólida. Pero como no fue un intelectual puro, es decir, un narrador erudito del ingenio ajeno, nos dejó una producción que sirvió de referente para casi todo el impresionismo francés, no en vano Cezanne se refería a él como a un "padre".

En el caso de Rodin su erudición no solo era de escultor, también gustaba hablar de arquitectura y literatura como si la ejerciera de profesión. Amó tanto la buena literatura que le dio a Balzac una de sus mejores creaciones, tan genial que fue detestada por los de su tiempo, simplemente miró demasiado lejos para los miopes de biblioteca y salón. Su obra fue calificada de grotesca, de haber sido "modelada con los pies", y ser un homenaje mediocre para el célebre autor de "La Comedia Humana".

Balzac, por Rodin
 Los pintores necesitan ver en volumen el alma humana, es por eso que Miguel Ángel y Donatello son las columnas físicas del renacimiento italiano, como Tilman Riemenschneider (1) lo fue para Alemania (¿acaso no se puede ver su influencia en el gran Alberto Durero?)


Pues la gratitud que le deben los maestros del renacimiento a estos notables escultores es similar a la gratitud que los impresionistas guardaron por él. Gracias a Rodin se pudo entender la importancia del lenguaje de la forma no solo en sus imitaciones a la naturaleza, también se pudo apreciar el trazo del material como parte esencial de la psicología de la forma. "El arte está concluido cuando la obra empieza a hablar por si sola", creo que esa podría ser una de las sentencias para el aporte del francés universal por excelencia, el gran maestro Augusto Rodin.

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(1) Obra de Tilman Riemenschneider en al que se puede ver el mismo estilo de Durero en la inventiva de los pliegues de la ropa y el movimiento interno previo que generó el resultado del alma volumétrica en reposo.
También se puede apreciar la actitud de las manos y la solemnidad germánica de la época. Es prácticamente imposible negar la influencia de este escultor en todo el arte germánico del renacimiento.
Esa precisión en la talla del tilo, de ausencia de vaguedad, se puede apreciar en los xilografías de Durero, en el que la dureza es parte esencial de ese peculiar lenguaje geométrico de la "verdad estética".

El dibujo infantil (para pedagogos)

Si se estudia como ha evolucionado el dibujo en las escuelas se puede apreciar que cada vez que se apartó a los alumnos de la naturaleza se presentó un retraso pedagógico en la linea del tiempo. Unos justificaron el estudio de geométricos elementos antes de la copia del natural por el asunto de la complejidad, es decir, de menos a más. Otros emplearon láminas de los grandes maestros para crear el sentido de la observación bidimensional, ignorando que la observación tridimensional estimula más al cerebro y por lo tanto a la lógica constructiva del trazo en el estudiante.

Los pedagogos alemanes analizaron a fondo el hecho de que los niños tienen estadios de aprendizaje, y que no se le puede pedir a un niño de tres años que racionalice la forma como un niño de cinco (hablo del congreso internacional de dibujo del año 1928, en Praga) y que a su vez era importante el dibujo creativo, que el desarrollo de la expresión no debía ser aplacado por los métodos de nemotecnia y grafías.

Esto fue desarrollado por el profesor suizo Berger:
"Hay dos clases de dibujo en cuanto a sus fuentes de inspiración: El uno sirve para reproducir, más o menos fielmente, lo que se ve, es el dibujo de "impresión". Si el modelos es un objeto, una planta, un paisaje real, el dibujo se llama del natural; cuando el modelo es un dibujo o un cuadro, se dice que es una copia. El otro dibujo es el que expresa una idea, o una imagen, sin modelo real o gráfico, es lo que se designa por dibujo de "expresión", por oposición al dibujo de "impresión".

El profesor Roth, de Viena, llega más lejos:
"En lugar de obligar al niño a reproducir sobre el papel un modelo (impresión) con sus características exactas, es mejor, conforme a su psicología, el hacerle imaginar algo nuevo, dejarlo crear (expresión); sin el cuidado de tomar continuamente medidas, el niño da libre curso a su dinamismo, dibuja más rápidamente y con más alegría. Como el dibujo del natural tiene sus dificultades, es preferible hacer que los niños dibujen flores, pájaros, animales, de imaginación. Así el alumno se acostumbrará a dibujar sin que la falta de parecido con algún modelo pueda desanimarlo. Al fin de algún tiempo de dibujar de imaginación, lo cual le ha servido para que evolucione su expresión gráfica, el niño adquiere un gusto extraordinario por la observación, va a pasar a la etapa del y es momento de ponerlo a dibujar del natural".

De los métodos antiguos los  más sobresalientes son los de Lecoq de Boisbaudran (1847) y el de Guillaume (1867).
Lecoq de Boisbaudran en su libro "Educación de la Memoria Pictórica" da el método para adquirir un "vocabulario gráfico" muy similar a los preceptos de repetición y modo gradual que propone Leonardo Da Vinci en su "Tratado de la Pintura, del paisaje, luz y sombra". La diferencia es que el da una secuencia muy detallada de como el alumno puede ascender hasta saber dibujar correctamente. Fue tan exitoso el método que hasta tuvo la aprobación de Horacio Vernet, Delaroche, Delacroix, Viollet le Duc, Arago, Chevreuil, y otros personajes notables de aquella época.

El método Guillaume perduró hasta 1909 y trata el dibujo desde su forma elemental "las líneas", luego pasa a la generación de figuras geométricas de dos y tres dimensiones, después a las formas curvas e irregulares, inspiradas en las formas vegetales. Con esa base pasa a los principios de la perspectiva y el fenómeno de la luz y sombra. Recién cimentado el pulso y la teoría pasa a la recreación de elementos arquitectónicos, del paisaje y la figura humana.

Si se trata de fusionar los diversos criterios se puede llegar a la conclusión que lo mejor es estimular la observación y la imaginación en la primera infancia (hasta los 5 años) dejando que el niño se exprese libremente. Después se le puede inculcar la noción del espacio de acuerdo a la "perspectiva intuitiva" en el estudio del ser humano y su entorno, no olvidando que ese estudio debe ser gradual, sin pretender dar grandes saltos, de entender, como decía Miguel Ángel, que el gran arte esta hecho de pequeños grandes detalles.  

Teodoro Núñez Rebaza -por Teodoro Núñez Ureta


Te extraño papá. Gracias por dejarme tan hermosa biblioteca. No he vendido ningún libro, he comprado muchos más. Lamento que no hayas conocido a mis hijitos, Dianita y Rafael. Trataré de cumplir con el reto de ser padre.
No imaginas la emoción que me da leer los libros que marcaste, tus apuntes con lápiz en esas hojas con las que compartías lo más emocionante y valioso de tu lectura. Te extraño papito, y ahora estoy llorando porque me duele esta soledad. Sin ti nada volverá a ser igual.

El arte anti-humanista versus el arte de la vida

¿Que es el arte anti-humanista?
Es el arte que se inspira en la nada, en la negación del ser para refugiarse en el placer lúdico del arte. Es algo así como jugar por el solo placer de jugar sin esperar beneficio alguno, ni para uno, ni para los demás. Digamos que es el ego en acción, el ocio de crear algo bello para los ojos, mas solo entendible para la lengua enredada y sofisticada de los críticos.

Por el contrario, el arte de la vida es un modo de contemplar y reflexionar acerca del entorno y el hombre, de tratar de encontrar un significado a la existencia con el solo auxilio de la belleza, me refiero a ese oficio que se ha encargado por más de 20000 años de legarlos el mundo interno y sensible de las civilizaciones: "el arte al servicio de la vida."

Al hablar de esta manera yo se que me expongo a ser tachado de anticuado y anti-evolucionista, que voy en contra de la vanguardia y la curiosidad de los "creadores auténticos". Yo les pregunto: ¿Hay algo nuevo bajo el Sol? ¿Existe una fuente contemporánea de la que emane el veneno aniquilador de lo verdaderamente nuevo? Hace 100 años que empezó la revolución de las artes, de las nuevas teorías, y todo ello ya está enmohecido y pidiendo a gritos el ser enclaustrado en los sótanos de los museos de la "nada".

No quiero decir que todo el arte contemporáneo haya sido en vano, pero si ha sido muy ingrato con su pasado, un asesino desleal para con los padres del arte, complotadores que para brillar embarraron la gloria de los grandes maestros: Insultaron a Miguel Ángel, criticaron a Rembrandt, cuestionaron a los impresionistas, se burlaron de Leonardo para tutearle sin que este pudiera defenderse. ¿Y para qué? para justificar lo injustificable, para bendecir lo hediondo y de mal gusto, sin prudencia alguna ante el hecho de que
iban a ser juzgados por sus propios descendientes.

Chagall

Chagall es como el Fray Angélico del renacimiento contemporáneo. He visto en estos dos años maravillas por Internet, artistas de veinte años con una madurez sorprendente, y creo decir con instinto acertado que estamos a puertas de un arte nunca antes imaginado en toda la historia de la humanidad. El único enemigo de temer es la televisión y la teoría de la sociedad de consumo, esa maldita manera de pensar en que el ser humano es como un preservativo para usar y desechar, de que "nadie es imprescindible", y yo les digo: ¿acaso no es verdad que cuando un numero es cambiado en la ecuación el resultado es diferente? La verdad es que todos ustedes son imprescindibles, que cada ser humano es valioso e irrepetible, mágico y trágico al mismo tiempo. Pero se nos ha hecho creer que el individuo vale poco, que lo sencillo merece el desprecio, y que lo cotidiano es más valioso que el hecho de "ver" y analizar lo que nos huele a injusticia. ¿No es terrorífica la indiferencia que tantos jóvenes tienen al ver las noticias de invasiones y represiones contra civiles desarmados?

El mundo está jodido y la ceguera es como el último recurso de nuestros gobernantes y líderes para obtener el amor y gratitud de su pueblo. Son anti-humanistas y necesitan de un arte que no diga nada, pero que guste y sea aplaudido ante la sociedad.