Cuando recién salí del colegio laburaba posando desnuda para fotógrafos y artistas. Los talleres más desagradables eran los de escultura, llenos de arcilla seca en el piso, la humedad y la polvillo que se sube haciéndote recordar las faenas del campo, de esos pueblos de Cordova, la diferencia es que no hay esa briza que juguetea con el Sol y el canto del río, hay un halógeno que te baña la piel de amarillo, todo techado, para eso del claroscuro, y varios pibes que te miran, unos con el deseo de garcharte ahí mismo, otros que mirar tu cuerpo como si se tratara de un yeso, y los demás con risitas o asombro por ver a una mujer completamente desnuda.
Con los fotógrafos es algo diferente, como pasa con los artistas establecidos, trabajan de una manera un tanto más rutinaria, incluso aveces hasta morfando su empanada. La ventaja de trabajar con esa gente es que pagan bien, y si te gusta tu mirón le puedes dar algo más que una simple relación profesional. A mi eso me pasó solo una vez, con un fotógrafo, de unos ojos azules como el cielo, una espalda como para perderse en ella, cuando tuvimos ese sexo prohibido, ya que él era casado, sentí como si todo fuese irreal, etéreo y mágico, solo existía el temor en mi de ser descubierta, pero eso me excitaba más, sin embargo esa idea de ser develada por los ojos de la verdadera dueña me impidió volar una vez más, apenas llegué a ese punto que quería me vestí a la velocidad del rayo, pero para no dejarlo en el aire al pobre fotógrafo tuve que darle una ayudadita, pero ya con la ropa puesta, no me pidan detalles porque este es un blog decente.
Y bueno, les diré el tema que me llevó a realizar este escrito, visitando los vídeos que sugería el amoroso de Jack, me puse a escarbar que más había, y descubrí este dibujo a lápiz, realizado de memoria y con gran precisión por el maestro peruano, pero no me llamó tanta atención la ejecución, como he narrado, esa experiencia de ver laburar a un artista ya la he vivido, el asunto que me sacó de cuadro fue la siguiente frase: —"trata de sentir algo de sano libido al dibujar" —eso me hizo ruborizar un poco, porque hace un corto tiempo le posé desnuda por la webcam, no lo he vuelto hacer porque simplemente no me lo ha pedido, y ahora que ya no está en la web me siento extrañamente despechada.
Siempre he sabido que los artistas son seres extraños, como vacilantes entre su mundo y la sociedad, algo así como los testigos de una gran obra de teatro, con un imán sensual que los libera de las pasiones vacías, intensos, infantiles y perversos al mismo tiempo. Si uno duda por un instante de ese mágico erotismo basta con recordar a Goya, Dalí, Picasso o Gauguin, para saber que es cierto, que no es un mito, sin embargo, hay artistas que salen de la regla, me refiero a Velázquez, marido ejemplar, aunque no se sabe que habrá hecho en la cama con la hija de su maestro Pacheco, se cuenta que solo tuvo ojos para él, y para eso hay que ser bien hombre en la cama.
Para rematar, pero sin salir de la linea cultural de este prestigioso blog, les dejo la siguiente pregunta: ¿Podes ser un degenerado y a al vez un artista fino? Yo creo que Dalí respondió eso al dibujar su "Scène érotique à sept personnages" hacia 1966. Quien haya visto el dibujo catalán tan cargado de sexo explicito, no puede taparse los ojos y decir que Dalí siempre fue un elegante erótico, ese dibujo es salvaje, pornófilo e infernal.

Lesbos: Me haz dejado en pindinga como siempre, eres terrible, pero felizmente te moderaste.
ResponderSuprimirNena degenerada.
Dalí es un paradigma para el concepto de la moral, por una parte era leal a su esposa Gala, y por otra era un diablo sin cadenas.
ResponderSuprimirCreo que el concepto del sexo, como falla moral, es algo que debe cambiar radicalmente, sacarle el distintivo de pecado y ponerle el del simple juego. Ese maldito complejo de culpa es lo que realmente se debería erradicada.
¡Salvador!!!!!
ResponderSuprimirDonde estas
¿Como es eso de que te vas? Tienes que volver. Si alguien lo puede visitar que se lo diga.
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ResponderSuprimirdali era un amante del sexo, seguro la esposa era buena en la cama y por eso la inmortalizo en sus obras.
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